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¿La guerra EEUU-Irán encarece la gasolina? Petróleo, gas e inflación encienden alertas de nuevo

El repunte del Brent por las nuevas tensiones entre Estados Unidos e Irán eleva alertas sobre combustibles, inflación, fletes y cadenas de suministro

Gasolina.
Gasolina. El precio del petróleo volvió a rondar los 100 dólares ante nuevas fricciones entre Estados Unidos e Irán, con el estrecho de Ormuz bajo presión. (Julio Cortez/AP Photo/Julio Cortez)

El precio del petróleo volvió a encender alertas económicas por la guerra entre Estados Unidos e Irán, ya que el Brent, referencia internacional para el crudo, retomó la zona de los 100 dólares por barril tras nuevos ataques estadounidenses en el sur iraní y amenazas de respuesta por parte de Teherán, reporta Metro World News.

Esto a pesar de que durante los últimos días el crudo se había moderado por la expectativa de un posible acuerdo de paz, pero las nuevas fricciones enfriaron ese optimismo y devolvieron presión a los precios de la energía.

Y de nuevo el petróleo más caro pone bajo presión a combustibles, transporte, fletes, vuelos, mercancías importadas y expectativas de inflación, aunque el impacto final dependerá de subsidios, impuestos, inventarios y políticas energéticas de cada país.

Petróleo bajo presión

Este martes el Brent volvió a rondar la barrera de los 100 dólares, con un repunte diario cercano al 3.6%, de acuerdo con datos de mercados internacionales.


Plataformas de mercado también ubicaron al crudo europeo alrededor de ese nivel durante la jornada.

El West Texas Intermediate, referencia en Estados Unidos, se movió cerca de los 93 dólares por barril, mientras los mercados ajustaban posiciones ante la posibilidad de una nueva escalada militar.

Pero la señal más importante no es solo el precio del día, sino la volatilidad, el crudo pasó de moderarse por expectativas de paz a repuntar por ataques, amenazas y dudas sobre la continuidad del alto el fuego.

Cabe mencionar que un choque prolongado en el precio del petróleo puede trasladarse a productos refinados, como gasolina y diésel, sobre todo si aumentan los costos de suministro, transporte marítimo y seguros.

El impacto también puede sentirse en transporte de carga, boletos de avión, costos de distribución y precios de productos que dependen de fletes largos o insumos energéticos.

Ormuz en alerta

El punto más sensible sigue siendo el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio energético mundial. La Administración de Información Energética de Estados Unidos estima que en 2024 circularon por esa vía alrededor de 20 millones de barriles diarios de petróleo y derivados, cerca de 20% del consumo global de líquidos petroleros.

El bloqueo y las restricciones en la zona por la guerra entre Estados Unidos e Irán obligaron a productores del Golfo a reducir operaciones y detonó incertidumbre sobre el tránsito de buques.

Según reportes, Estados Unidos ha contabilizado 108 embarcaciones interceptadas tras semanas de cierre perimetral.

Bloomberg informó que dos grandes petroleros no iraníes lograron cruzar el estrecho en las últimas 24 horas, lo que ofreció un respiro parcial al tráfico marítimo, aunque no elimina el riesgo de nuevas interrupciones.

Inflación y gas natural

La presión también llegó al gas natural europeo, el contrato TTF en Países Bajos se movió alrededor de los 46 a 47 euros por megavatio hora, en medio de la misma incertidumbre por el conflicto y los flujos energéticos.

Cuando el petróleo y el gas suben al mismo tiempo, los gobiernos y bancos centrales observan con más cuidado el riesgo inflacionario.

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