El incremento de temperaturas en distintas regiones del país encendió nuevas alertas para la salud digestiva, debido a que el calor no solo representa un riesgo por deshidratación o golpe de calor, sino también por el aumento de enfermedades gastrointestinales asociadas al consumo de alimentos mal conservados.
De acuerdo con información difundida por Opella, durante la temporada de calor el estómago y el intestino pueden volverse más vulnerables por cambios en la alimentación, pérdida de líquidos y mayor exposición a comida que permanece durante más tiempo a temperatura ambiente.
La Secretaría de Salud ha advertido que, en esta época del año, suelen incrementarse las enfermedades diarreicas, debido a que las altas temperaturas favorecen la descomposición de alimentos y bebidas, lo que puede elevar el riesgo de infecciones si no se refuerzan las medidas de higiene y conservación.
¿Por qué el calor afecta al sistema digestivo?
Ana Teresa Abreu, especialista en gastroenterologia, explico que uno de los principales factores de riesgo durante esta temporada es la deshidratación. Cuando el cuerpo pierde líquidos, la digestión puede volverse más lenta y el equilibrio intestinal puede alterarse, provocando molestias como estreñimiento, diarrea, acidez, inflamación o náuseas.
La Organización Mundial de la Salud advierte que incluso las olas de calor de baja o moderada intensidad pueden afectar la salud y el bienestar de grupos vulnerables, como adultos mayores, niñas y niños, mujeres embarazadas, personas con enfermedades previas y trabajadores expuestos al aire libre.
Sin embargo, cualquier persona puede resentir los efectos del calor, especialmente cuando combina baja hidratación, comidas pesadas, alimentos expuestos al ambiente o falta de refrigeración adecuada.
¿Qué alimentos representan mayor riesgo?
La especialista en especialista en gastroenterologia E recuerdan que las bacterias pueden multiplicarse rápidamente cuando los alimentos permanecen en la llamada “zona de peligro”, ubicada entre los 40 °F y 140 °F, equivalente aproximado a entre 4 °C y 60 °C.
En ese rango pueden desarrollarse microorganismos asociados a enfermedades transmitidas por alimentos, como Salmonella, E. coli y Campylobacter, que pueden provocar diarrea, dolor abdominal, fiebre, vómito y malestar general.
Incluso los alimentos cocidos pueden representar un riesgo si permanecen demasiado tiempo fuera del refrigerador. De acuerdo con el USDA, los alimentos no deben dejarse fuera de refrigeración por más de dos horas; si la temperatura supera los 90 °F, equivalente a unos 32 °C, el límite se reduce a una hora.
Por ello, una comida aparentemente en buen estado puede convertirse en un foco de infección si se deja expuesta durante reuniones, traslados largos, venta en vía pública o almacenamiento inadecuado en casa.

¿Cómo prevenir enfermedades gastrointestinales por calor?
Frente a este panorama, Opella llamó a reforzar hábitos de autocuidado digestivo durante la temporada de calor, especialmente en hogares con niñas, niños, adultos mayores o personas con padecimientos previos.
Entre las principales recomendaciones destacan mantenerse hidratado durante el día, priorizar comidas ligeras, reducir el consumo de alimentos fritos o muy picantes, lavar manos y utensilios, así como cuidar la higiene y conservación de los alimentos.
También se recomienda refrigerar las sobras lo antes posible en recipientes poco profundos, verificar que el refrigerador mantenga una temperatura adecuada y recalentar bien los alimentos antes de consumirlos.
Escuchar al cuerpo también es clave. Molestias aparentemente menores como hinchazón, reflujo, diarrea, náuseas o dolor abdominal pueden ser señales de un desequilibrio intestinal o de una posible infección gastrointestinal.
¿Qué papel tienen los probióticos?
En este contexto, el uso de probióticos ha cobrado relevancia dentro del cuidado digestivo. La FAO/OMS define los probióticos como microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, pueden conferir un beneficio a la salud del huésped.
No obstante, especialistas subrayan que no todos los productos son iguales, ya que sus beneficios dependen de la cepa específica utilizada, la dosis y la evidencia científica disponible.
“Mantener hábitos de autocuidado, una buena hidratación y apoyar el equilibrio intestinal con aliados como Bacillus clausii, Enterogermina, puede hacer una diferencia importante en el bienestar digestivo de las familias mexicanas”, señaló Erika Cabrera, directora de Asuntos Científicos de Opella.
De acuerdo con la empresa, la eficacia de un probiótico no depende únicamente de la especie, sino de la cepa específica, identificada mediante un código alfanumérico.

¿Cuándo buscar atención médica?
Las molestias digestivas no deben minimizarse cuando se acompañan de fiebre persistente, diarrea intensa, vómito continuo, sangre en evacuaciones, signos de deshidratación, debilidad extrema o dolor abdominal severo.
En temporada de calor, cuidar el sistema digestivo se vuelve una medida esencial de autocuidado. La prevención empieza con acciones simples: tomar agua, evitar alimentos expuestos al sol, refrigerar adecuadamente la comida y atender a tiempo cualquier síntoma que pueda complicarse.
