El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este miércoles que mantendrá sin modificaciones su actual estrategia hacia Irán, rechazando que la presión de las elecciones legislativas de noviembre condicione sus decisiones.
Durante una reunión de gabinete en la Casa Blanca, el mandatario estadounidense señaló que Teherán enfrenta una situación límite en el marco de las conversaciones actuales, las cuales buscan reducir la tensión militar en Medio Oriente tras casi tres meses de hostilidades, explicó Metro World News.
“Irán pensó que podía esperar hasta las elecciones de mitad de mandato. No me importan las elecciones”, declaró Trump, quien aseguró que el gobierno iraní intenta desgastarlo sin éxito. Según la administración estadounidense, el objetivo central de las negociaciones incluye la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica para el comercio energético global, bloqueada parcialmente durante la crisis.
El borrador del acuerdo contempla que Irán entregue o elimine sus reservas de uranio enriquecido al 60% —estimadas por el Organismo Internacional de Energía Atómica en más de 440 kilogramos— a cambio de un alivio en las sanciones internacionales.
Respecto al destino de este material, Trump manifestó su rechazo a que Rusia o China actúen como custodios del componente nuclear. No obstante, el gobierno de Teherán todavía no emite una confirmación pública sobre su disposición a desprenderse de dichas reservas.
Las conversaciones avanzan bajo una fuerte presión interna y externa. Dentro del Partido Republicano surgieron críticas que comparan los términos discutidos con el pacto nuclear firmado durante la gestión de Barack Obama.
Asimismo, el panorama regional sigue marcado por la violencia; el Pentágono confirmó bombardeos recientes en el sur de Irán contra posiciones de misiles y embarcaciones, acciones que Washington calificó como defensivas, mientras que Irán las denunció como una muestra de mala fe que pone en riesgo el frágil alto el fuego vigente desde abril.
A este escenario se suman las exigencias de Teherán para que el acuerdo incluya garantías operativas sobre el territorio libanés, donde Israel planea profundizar sus incursiones contra Hezbollah, según los últimos anuncios del primer ministro Benjamin Netanyahu.
