El plan para crear billetes de 250 dólares con la imagen del presidente Donald Trump ya no es solo una propuesta simbólica en el Congreso, el secretario del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, confirmó que su dependencia ya preparó un diseño ante la posibilidad de que avance una iniciativa legislativa para autorizar la nueva denominación, reportó Metro World News.
La idea se presenta como parte de las conmemoraciones por el 250 aniversario de la independencia estadounidense; sin embargo, el debate va más allá del culto a la personalidad o del uso político de la moneda.
Aunque no es una regla automática, el hecho de elevar de 100 a 250 dólares la mayor denominación de billete en circulación podría generar efectos no deseados en el manejo de efectivo, los controles contra lavado de dinero y la percepción sobre la estabilidad del dólar.
Actualmente, la Reserva Federal emite billetes de 1, 2, 5, 10, 20, 50 y 100 dólares, por lo que el billete de 100 es la denominación más alta en circulación actual.
Un nuevo billete de 250 dólares rompería esa escala y abriría una discusión económica que no puede reducirse solo a la imagen de Trump.
Billete que aún no existe
El billete de 250 dólares todavía no está autorizado, para que llegue a circular, el Congreso debe aprobar la iniciativa presentada por el republicano Joe Wilson, que busca crear un billete conmemorativo con el rostro de Donald Trump por los 250 años de la fundación nacional.
Al respecto, Scott Bessent confirmó en la Casa Blanca que el Tesoro ya “creó el billete” porque debe estar preparado, aunque aclaró que la decisión final corresponde a la Cámara de Representantes y al Senado.
También confirmó que la medida está pensada específicamente para el presidente Donald J. Trump.
No obstante, el obstáculo legal es importante, la legislación federal establece que solo puede aparecer el retrato de una persona fallecida en la moneda y valores de Estados Unidos, por lo que el Congreso tendría que aprobar una excepción para que Trump aparezca en un billete mientras sigue vivo.
El riesgo del efectivo grande
Lanzar una nueva denominación no provoca inflación por sí sola, la inflación depende de la cantidad de dinero en la economía, la política monetaria, el crédito, la demanda, los choques de oferta y la confianza, no únicamente del número impreso en un billete.
El problema está en el uso práctico del efectivo, un billete de 250 dólares permitiría mover grandes cantidades de dinero con menos volumen físico.
Por ejemplo, 10 mil dólares requieren 100 billetes de 100, pero solo 40 billetes de 250, esa diferencia puede parecer operativa, pero también vuelve más sencillo transportar efectivo en actividades ilícitas.
Por eso, el debate económico se centra en si facilitará el traslado de efectivo fuera del sistema bancario, ya que una denominación más alta puede ser útil para algunos usuarios, pero también atractiva para lavado de dinero, evasión fiscal, contrabando o pagos no rastreables.
Alertas en lavado e inflación
La historia internacional ofrece señales de cautela, el Banco Central Europeo dejó de producir y emitir el billete de 500 euros tomando en cuenta preocupaciones de que esa alta denominación facilitaba actividades ilícitas.
La comparación no significa que un billete de 250 dólares tenga el mismo impacto, pero sí muestra por qué las denominaciones grandes suelen revisarse con lupa.
Pero además, si el billete de 250 dólares nace como un instrumento conmemorativo centrado en la figura de un presidente en funciones, puede alimentar críticas sobre el uso político de la moneda y abrir dudas sobre la neutralidad de símbolos nacionales.
Costos y dudas operativas
Cabe mencionar que crear una nueva denominación implica más que imprimir un diseño, a partir de ello, bancos, cajeros automáticos, bóvedas, máquinas contadoras, sistemas de transporte de valores, comercios y protocolos contra falsificación tendrían que adaptarse.
Es decir, un billete de alto valor tendría que incorporar medidas de seguridad avanzadas para evitar falsificación, y eso aumenta los costos de diseño, producción, distribución y verificación.
Está además el candado legal para que esto se concrete, el Departamento del Tesoro preparó el diseño después de que aliados de Trump impulsaran el proceso, pero la iniciativa legislativa sigue estancada.
A partir de un proyecto se busca crear una excepción a la ley vigente para permitir que presidentes en funciones y expresidentes aparezcan en moneda estadounidense.
Según sus defensores, se trataría de un reconocimiento patriótico por el aniversario 250 de Estados Unidos, pero para sus críticos, puede verse como una politización del dólar, una moneda que funciona también como símbolo global de confianza.
Para que el billete avance, el Congreso debe aprobar la iniciativa y crear una excepción legal; después, el Departamento del Tesoro y la Oficina de Grabado e Impresión tendrían que completar el proceso técnico, definir diseño final, medidas de seguridad, circulación y reglas de implementación.
