El presidente estadounidense, Donald Trump, convirtió su salud en tema político, al asegurar que los resultados de su examen físico en el Centro Médico Militar Walter Reed, con una puntuación perfecta de 30 sobre 30 en una prueba cognitiva, reporta el portal Metro World News.
Por ello, Trump sostuvo que esa calificación refleja una “inteligencia extrema” y pidió que todas las personas que busquen la Presidencia o Vicepresidencia de Estados Unidos sean obligadas a realizar pruebas cognitivas de alta dificultad.
Esto hizo que se desataran cuestionamientos si Trump está usando el resultado para defender su capacidad, o si busca instalar un nuevo filtro político para competir por la Casa Blanca.
¿Qué dijo Trump?
En su mensaje, Trump afirmó que esta sería la cuarta ocasión en la que obtiene una puntuación perfecta en una evaluación de este tipo, según su propia cuenta, eso equivaldría a 120 respuestas correctas de 120 preguntas aplicadas.
También comparó sus resultados con los de otros presidentes estadounidenses y aseguró que ningún mandatario se ha sometido a una prueba cognitiva “aprobada de alta dificultad” como la que él dice haber realizado.
Por esa razón, el mandatario pidió que el Congreso y sus rivales políticos impulsen la obligatoriedad de estas pruebas para quienes aspiren a cargos nacionales de máximo nivel.
Test no mide IQ
La evaluación mencionada en reportes médicos corresponde al MoCA, o Montreal Cognitive Assessment, una herramienta clínica de 30 puntos utilizada para detectar posibles alteraciones cognitivas.
Especialistas explican que el MoCA no mide el IQ ni determina “inteligencia extrema”, su función principal es identificar señales de deterioro cognitivo leve o problemas neurológicos que requieran seguimiento médico.
Por eso, aunque una puntuación perfecta puede ser un dato favorable dentro de una evaluación clínica, no equivale a conocer el coeficiente intelectual de Trump ni permite establecer una cifra oficial sobre su inteligencia.
Hasta ahora, Trump no ha publicado un resultado oficial de IQ ni existe un documento público verificado que permita conocer su coeficiente intelectual real, salvo lo que el mandatario revela.

Salud como arma política
El tema cobra relevancia porque la edad y salud de los líderes en el país se volvió una discusión central, sobre todo porque Trump cumplirá 80 años en junio y enfrenta cuestionamientos sobre su condición física, resistencia y capacidad para ejercer el cargo.
La Casa Blanca difundió un resumen médico firmado por el médico presidencial Sean Barbabella, en el que se describe al mandatario como una persona en “excelente salud” y apta para desempeñar sus funciones.
Sin embargo, medios estadounidenses refieren que los reportes médicos presidenciales suelen dejar preguntas abiertas, ya que el público conoce solo la información que decide divulgar la Casa Blanca.
En ese contexto, Trump usa su resultado cognitivo como defensa política, mientras, intenta colocar la discusión sobre sus adversarios y convertir la evaluación mental en una exigencia para todos los aspirantes.
¿Puede cambiar las reglas?
Actualmente, la Constitución de Estados Unidos establece requisitos básicos para llegar a la Presidencia: ser ciudadano estadounidense por nacimiento, tener al menos 35 años y haber residido en el país durante un mínimo de 14 años.
No existe una obligación constitucional de presentar exámenes médicos, físicos, cognitivos o incluso de estudios universitarios para competir por la Casa Blanca.
Cualquier intento de hacer obligatorias estas pruebas abriría un debate legal y político complejo, de ser el caso tendría que discutirse quién aplicaría los exámenes, bajo qué criterios, con qué nivel de transparencia y qué pasaría si un candidato se niega o obtiene un resultado considerado insuficiente.
