El trabajo infantil se mantiene como una de las principales amenazas para la permanencia escolar en México, al afectar a 3.7 millones de niñas, niños y adolescentes de entre 5 y 17 años, lo que representa 13.1% de la población en ese rango de edad, advirtió Ana Gómez-Gallardo, directora de Operaciones de Enseña por México.
En entrevista con Publimetro, la especialista señaló que este fenómeno no puede entenderse como una decisión aislada de las familias o de los menores, sino como resultado de desigualdades estructurales que colocan a miles de hogares ante la necesidad de incorporar a niñas, niños y adolescentes a actividades laborales.
<i>El </i><i><b>trabajo infantil no es una decisión individual </b></i><i>de las familias o de una niña o un niño, sino que es </i><i><b>el resultado de desigualdades estructurales</b></i>”
— Ana Gómez-Gallardo
De acuerdo con Gómez-Gallardo, la educación tiene un papel clave para evitar que el trabajo infantil se normalice como una salida ante la necesidad económica, ya que la escuela no solo debe mantener a los estudiantes dentro de las aulas, sino transformar las condiciones que hacen que trabajar parezca la única alternativa posible.

Más de 2 millones realizan actividades no permitidas
La directora de Operaciones de Enseña por México alertó que 2.1 millones de niñas, niños y adolescentes participaron en actividades no permitidas, mientras que más de 92% de quienes están en trabajo infantil realizan actividades peligrosas.
La situación, advirtió, se agrava en un país con problemas de inseguridad, pues los menores que abandonan la escuela o combinan estudio y trabajo quedan expuestos a riesgos mayores, tanto físicos como sociales.
“Es importantísimo reconocer que este problema existe y se vive en nuestro país”, señaló.
La especialista explicó que las señales de riesgo suelen aparecer en contextos de vulnerabilidad donde las oportunidades son limitadas, las escuelas quedan lejos de las comunidades o los estudiantes llegan a una edad en la que sienten presión por aportar recursos económicos a sus familias.
En esos casos, la escuela comienza a perder viabilidad frente a la necesidad de trabajar, lo que incrementa el riesgo de abandono escolar.
Escuelas deben ser espacios de protección
Gómez Layardo subrayó que las escuelas deben asumirse como algo más que espacios académicos. Para prevenir el abandono, dijo, tienen que convertirse en lugares seguros, relevantes y cercanos para niñas, niños y jóvenes.
“La escuela es muchísimo más que un espacio académico; son espacios de protección, de pertenencia, de cuidado y de posibilidad”, afirmó.
La especialista señaló que mientras más logre la escuela ser un espacio seguro y significativo, mayores serán las posibilidades de que los estudiantes permanezcan en ella. Para lograrlo, consideró necesario fortalecer el aprendizaje, el acompañamiento emocional y la relación entre docentes, familias y comunidades.
Añadió que el reto no es únicamente pedir a los menores que sigan estudiando, sino construir escuelas capaces de responder a las realidades de las comunidades en las que se encuentran.

Becas ayudan, pero no resuelven el problema de fondo
Respecto a los programas sociales y becas impulsadas por el gobierno, Gómez Gallardo reconoció que sí llegan a comunidades vulnerables y atienden una parte del problema, pero aclaró que no representan una solución única frente al abandono escolar.
La beca funciona para una parte del problema, pero no para el problema sistémico”
— Ana Gómez-Gallardo
La especialista explicó que el abandono escolar y el trabajo infantil responden a múltiples causas, entre ellas pobreza, desigualdad, violencia, falta de oportunidades, lejanía de los planteles, brechas tecnológicas y ausencia de redes comunitarias de apoyo.
Por ello, afirmó que se requieren respuestas coordinadas entre gobierno, escuelas, empresas, familias y sociedad civil.
Brecha tecnológica también influye en el abandono
La directora de Operaciones de Enseña por México también advirtió que la falta de acceso a herramientas tecnológicas puede profundizar la desigualdad educativa y empujar a estudiantes a buscar oportunidades fuera de la escuela.
Señaló que la brecha digital forma parte de un conjunto de carencias que limitan las trayectorias educativas de niñas, niños y adolescentes en comunidades marginadas.
“Mientras existan brechas, y la tecnológica es una, también se buscan oportunidades en otros lugares. Tenemos que reducir esas brechas de recursos y de desigualdad en todos los frentes”, apuntó.
Enseña por México opera en 14 estados
Gómez Layardo detalló que Enseña por México opera actualmente en 14 estados del país, principalmente en contextos donde las oportunidades educativas son limitadas.
La organización trabaja con docentes, líderes escolares, familias y comunidades para fortalecer las escuelas como espacios seguros, impulsar habilidades socioemocionales y académicas, y acompañar a quienes están al frente de la formación de niñas, niños y jóvenes.
De acuerdo con la especialista, Enseña por México ha impactado a más de 210 mil niñas, niños y jóvenes, con el objetivo de fortalecer el liderazgo educativo y comunitario en zonas vulnerables.
Necesitamos escuelas capaces de responder a las realidades de esas comunidades en las que se encuentran
— Ana Gómez-Gallardo
Llaman a evitar que más estudiantes dejen las aulas
La organización advirtió que tan solo en 2024, más de 3 mil 600 niñas y niños dejaron la escuela para acompañar a sus familias en actividades laborales, lo que evidencia que el problema no es lejano ni aislado, sino una realidad vigente.
Ante ello, Gómez-Gallardo llamó a construir respuestas colectivas para evitar que la necesidad económica siga expulsando a menores del sistema educativo.
“La educación puede prevenir el trabajo infantil, pero solo si se logran tres cosas: que las niñas permanezcan en la escuela, que la escuela sea significativa y segura, y que las familias perciban el valor y la esperanza real en mantener esas trayectorias educativas”, concluyó.
