México cuenta desde hace más de una década con lineamientos para impulsar el intercambio de información en salud, pero aún enfrenta rezagos importantes en interoperabilidad sanitaria frente a otros países de América Latina, advirtieron especialistas entrevistados por Publimetro.
Víctor Medina, Terminologist & CRM Lead, y Osiris López, coordinadora de Sector Salud de GS1 Latam, señalaron que la falta de sistemas conectados entre hospitales, clínicas, laboratorios y farmacias provoca retrasos en la atención médica, duplicidad de estudios y dificultades para tomar decisiones clínicas y de política pública.
De acuerdo con Medina, México publicó hace aproximadamente 13 años la Norma 024, en la que se reconoce la necesidad de intercambio de información en salud. Sin embargo, desde entonces no se ha consolidado una ruta clara de transformación digital sanitaria con gobernanza, coordinación institucional y aplicación continua de estándares.

“Sí estamos un poco atrasados en relación con otros países”, señaló Medina al comparar el avance de México con naciones como Argentina, Chile y Uruguay, que desde la década pasada trabajan en rutas de salud digital e interoperabilidad.
El especialista agregó que incluso países como Jamaica, Belice, El Salvador y Costa Rica ya muestran avances específicos en la implementación de estándares y tecnologías clínicas para el sector salud.
Expedientes en papel retrasan la atención médica
Uno de los principales problemas señalados por los especialistas es que buena parte de la atención médica en México todavía depende de expedientes físicos.
Medina explicó que, en muchos hospitales públicas y privadas, cuando un paciente llega a una unidad médica, el personal aún debe buscar expedientes en almacenes, revisar hojas y reconstruir antecedentes clínicos para dar continuidad a la atención.
Esto implica que datos sobre historia clínica, procedimientos previos, resultados de laboratorio o tratamientos anteriores no siempre estén disponibles cuando el médico los necesita.
“Esto redunda en duplicación de estudios, en retraso de la atención y en ocasiones en no tener un soporte completo para la toma de decisiones de los médicos”, advirtió.
La falta de interoperabilidad también afecta la salud pública, debido a que limita la capacidad de autoridades locales, regionales y nacionales para analizar información y diseñar políticas basadas en datos.

Diagnósticos tardíos, uno de los mayores riesgos
Osiris López advirtió que la falta de comunicación entre sistemas de salud también puede tener efectos directos en el diagnóstico oportuno de enfermedades.
Como ejemplo, mencionó el caso del cáncer de mama en México. De acuerdo con los datos citados durante la entrevista, se registran aproximadamente 40 casos por cada 100 mil habitantes al año, pero más de 60% se diagnostican en etapas tardías.
“Cuando ya están en etapas tardías o avanzadas, tal vez ya se necesitan cirugías, tratamientos mucho más costosos o agresivos y la tasa de supervivencia decrece”, explicó.
López señaló que los retrasos pueden generarse desde el momento en que un diagnóstico queda asentado en papel, debe comunicarse a otro médico o laboratorio y no existe un sistema digital común que permita compartir la información de forma ágil y segura.
¿Qué es la interoperabilidad en salud?
La interoperabilidad sanitaria permite que la información médica de una persona pueda consultarse de manera segura en distintos puntos del sistema de salud, sin importar si acude a una clínica, hospital, laboratorio o farmacia.
Medina explicó que, en la vida diaria de un paciente, esto significaría que su historia clínica lo acompañe durante todo su proceso de atención.
Por ejemplo, una receta emitida en un consultorio público o privado podría llegar de manera electrónica a una farmacia. El paciente ya no tendría que cargar un papel ni preocuparse por perderlo. Bastaría con presentar una identificación o número de salud para que se verifique la receta y se surta el medicamento.
En el caso de una referencia hospitalaria, el especialista señaló que el expediente clínico, estudios de laboratorio, procedimientos y antecedentes podrían viajar con el paciente de manera digital, permitiendo que el médico especialista tenga la información necesaria desde el primer momento.

Privacidad de datos médicos, uno de los principales retos
Los especialistas reconocieron que uno de los mayores temores alrededor de la interoperabilidad sanitaria es la privacidad de los datos médicos.
Medina subrayó que la información de salud es altamente sensible, por lo que su intercambio debe realizarse bajo procesos de anonimización, controles de acceso y protocolos de seguridad.
Explicó que no todas las personas dentro del sistema de salud deben ver la misma información. Por ejemplo, el personal administrativo requiere datos de identificación, contacto o afiliación, pero no necesita acceder al historial clínico, diagnósticos o resultados de laboratorio.
En cambio, el personal médico sí necesita revisar información clínica, pero no necesariamente todos los datos administrativos del paciente.
El especialista señaló que la información debe compartirse únicamente bajo criterios necesarios para la atención médica y mediante canales estandarizados, seguros y alineados con la legislación mexicana de protección de datos personales.
López añadió que el uso adecuado de datos, con controles suficientes, también permitiría identificar prevalencias de enfermedades por región, prever necesidades de especialistas, calcular demanda de medicamentos e insumos y reducir riesgos de desabasto.
Estándares internacionales, clave para conectar sistemas
Para avanzar en interoperabilidad, los especialistas plantearon la necesidad de usar estándares internacionales que permitan que los sistemas de salud se comuniquen entre sí.
López señaló que GS1 trabaja con otros estándares como SNOMED y HL7, debido a que ningún actor puede resolver por sí solo la integración de la información sanitaria.
La coordinadora explicó que estandarizar la forma de identificar pacientes, padecimientos, tratamientos, medicamentos e insumos permitiría agilizar la atención médica tanto en el sector público como en el privado.
Medina detalló que la interoperabilidad tiene distintos niveles: técnico, léxico, semántico y transaccional. Esto implica no solo tener computadoras o conexión a internet, sino también formatos comunes, terminologías clínicas compartidas y capacidad real de los sistemas para intercambiar información de manera segura.
“Si no usamos estándares internacionalmente definidos y que se utilicen regional, nacional e internacionalmente, ahí empieza el problema”, señaló.

Inteligencia artificial necesita datos confiables
Los especialistas también advirtieron que la inteligencia artificial en salud solo podrá funcionar de manera segura si se alimenta con información estandarizada y confiable.
López señaló que los modelos de inteligencia artificial requieren datos certeros, sin errores y bien estructurados, especialmente porque se trata de información relacionada con la vida y salud de las personas.
Víctor Medina fue más tajante: antes de hablar del papel de la inteligencia artificial en la interoperabilidad, dijo, debe entenderse el papel de la interoperabilidad para que la inteligencia artificial funcione correctamente.
“Sin estándares de interoperabilidad que garanticen que la información se registre de manera adecuada, la inteligencia artificial no va a estar basada en datos correctos, íntegros y de calidad”, afirmó.
México podría tomar ejemplos internacionales
Durante la entrevista, los especialistas señalaron que México no tendría que empezar desde cero, ya que existen casos internacionales que pueden servir como referencia.
López mencionó el caso de Reino Unido, que comenzó hace cerca de 17 años a utilizar estándares para identificar medicamentos, pacientes y posteriormente integrar información clínica.
También destacó el modelo de Australia, donde las personas cuentan con un expediente clínico electrónico desde el nacimiento, lo que permite dar seguimiento a su salud a lo largo de la vida.
Medina agregó que Uruguay, Argentina y Chile son ejemplos relevantes en América Latina por el avance en el uso de estándares de interoperabilidad. También mencionó a Nueva Zelanda, que durante la pandemia utilizó terminologías clínicas para identificar riesgos en ciertos grupos poblacionales y tomar mejores decisiones de atención.

¿Qué necesita México para avanzar?
Al ser cuestionados sobre si México requiere primero inversión, tecnológia, regulación, voluntad política o coordinación institucional, los especialistas coincidieron en que se necesita una combinación de todos esos elementos.
Medina consideró indispensable definir una agenda digital en salud, pero advirtió que estos procesos pueden tardar demasiado si no existe coordinación suficiente entre actores públicos y privados.
El especialista sostuvo que el financiamiento puede venir de distintos caminos, incluidas organizaciones regionales e internacionales que apoyan estrategias de transformación digital.
Sin embargo, insistió en que el avance debe darse con cuidado, debido a la sensibilidad de los datos médicos y a la importancia de garantizar seguridad, gobernanza y confianza.
Para los especialistas, la interoperabilidad sanitaria no solo representa una mejora tecnológica, sino una condición para reducir retrasos, evitar duplicidad de estudios, mejorar diagnósticos y fortalecer la atención médica en México.



