El frágil equilibrio de paz en Oriente Medio se encuentra en su punto más crítico tras una jornada de violencia que amenaza con descarrilar los esfuerzos diplomáticos internacionales. Irán lanzó una ofensiva masiva con misiles balísticos y drones dirigidos hacia Baréin y Kuwait, la cual fue interceptada por sistemas de defensa, según informaron fuentes oficiales del gobierno bareiní. Este ataque ocurre en un contexto de máxima tensión, donde Teherán asegura haber actuado en represalia por bombardeos previos de Estados Unidos contra instalaciones de vigilancia iraníes en la isla de Qeshm y Sirik, informó Metro World News.
La Guardia Revolucionaria de Irán fue contundente al declarar que sus objetivos principales fueron la base aérea Ali Al Salem en Kuwait, que alberga tropas estadounidenses, y la quinta Flota de la Marina de Estados Unidos con sede en Baréin. Aunque el ejército estadounidense reportó que no hubo daños a su personal en este último intercambio, el clima de inseguridad es latente, especialmente después de que drones iraníes dañaran gravemente una terminal aérea en Kuwait a principios de semana, dejando un saldo de un muerto y decenas de heridos. Por su parte, el Comando Central de EE. UU. justificó sus ataques previos alegando que los radares iraníes representaban una amenaza inmediata para la navegación en el estrecho de Ormuz.

Más allá del campo de batalla, la administración de Donald Trump ha decidido escalar la presión mediante una guerra financiera. El Departamento del Tesoro, bajo la dirección de Scott Bessent, analiza una medida sin precedentes: permitir que los aliados del Golfo accedan a los 24,000 millones de dólares en activos iraníes congelados para cubrir los costos de los daños sufridos durante el conflicto. Esta estrategia busca enviar una señal clara de apoyo a sus socios regionales, aunque analistas advierten que algunos países del Golfo temen que el uso de estos fondos provoque represalias aún más violentas por parte de Teherán.
El conflicto también ha golpeado la economía global, provocando un disparo en los precios de la energía, lo que representa un desafío político mayor para el Partido Republicano de cara a las próximas elecciones legislativas. A pesar de que existe un acuerdo tentativo para extender el alto el fuego por 60 días, el presidente Trump ha solicitado cambios no especificados, mientras que Irán exige que cualquier tregua incluya el cese de hostilidades en el Líbano contra Hezbolá.
