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¿SpaceX despega o infla una burbuja? La apuesta por Elon Musk que divide a Wall Street

SpaceX, de Elon Musk, debutó en bolsa con una valoración histórica, pero analistas como Morningstar, Vanguard y hasta el FMI advierten riesgos por la euforia tecnológica

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SpaceX. Empleados de SpaceX celebran durante la ceremonia de cierre de la oferta pública inicial (OPI) de SpaceX en el Nasdaq MarketSite de Nueva York. (Foto AP/Frank Franklin II) (Frank Franklin II/AP Photo/Frank Franklin II)

El debut en Wall Street de SpaceX, la empresa del magnate Elon Musk enfocada en la fabricación aeroespacial y de servicios de transporte espacial, fue presentado como un despegue histórico.

La compañía fijó su oferta pública inicial en 135 dólares por acción, con 555 millones 555 mil 555 acciones de Clase A, y sus títulos comenzaron a cotizar en Nasdaq bajo la clave SPCX.

Y con un éxito rotundo, las acciones cerraron su primera jornada en cerca de 161 dólares, con una ganancia superior a 19%, lo que elevó la valoración de SpaceX a alrededor de 2.1 billones de dólares y convirtió a Musk, al menos en papel, en el primer billonario del mundo.

Billón de dólares en ingresos

El nuevo combustible de la euforia llegó del propio Elon Musk, quien dijo que confía en que SpaceX pueda facturar alrededor de un billón de dólares para 2030 y que le sorprendería si no supera esa cifra en 2031.


La idea es que SpaceX ya no se limita a lanzar cohetes, la empresa ahora se vende como una plataforma que mezcla espacio, Starlink, satélites, defensa, inteligencia artificial, xAI, centros de datos orbitales y la vieja promesa muskiana de llevar humanos a Marte.

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SpaceX. Gwynne Shotwell, presidenta y directora de operaciones de SpaceX, y Bret Johnson, director financiero, posan con cristales conmemorativos durante la ceremonia de cierre de la salida a bolsa de SpaceX en el Nasdaq MarketSite de Nueva York. (Foto AP/Frank Franklin II) (Frank Franklin II/AP Photo/Frank Franklin II)

El problema es que los números actuales están lejos de esa meta, en 2025, SpaceX reportó ingresos por 18 mil 674 millones de dólares y pérdidas por cuatro mil 937 millones, según informes financieros.

Aquí empieza el debate, SpaceX tiene negocios reales, especialmente Starlink, y una ventaja tecnológica clara en lanzamientos reutilizables, pero el precio que el mercado está dispuesto a pagar parece apoyarse menos en el presente y más en una visión de futuro extremadamente ambiciosa.

Business Insider explicó que la valoración de SpaceX descansa en expectativas, no en ganancias actuales; Starlink aparece como el segmento rentable, mientras la empresa completa perdió 4.94 mil millones de dólares en 2025.

También citó a analistas que describen la compra como una apuesta por crecimiento exponencial futuro, lo que implica que muchos inversionistas no están comprando solo una empresa aeroespacial, sino la historia que cuenta Elon Musk.

Y al respecto, una de las advertencias más fuertes vino de Morningstar, firma de análisis financiero que no depende de comisiones de banca de inversión.

En su análisis sobre la OPV, Morningstar estimó un valor razonable de 63 dólares por acción y calificó el precio de salida como “significativamente sobrevalorado”.

La firma también señaló que la valoración depende de dos tecnologías todavía no probadas a escala comercial: una etapa superior de Starship rápidamente reutilizable y centros de datos orbitales de IA competitivos y escalables.

Según Morningstar, ni siquiera en el escenario más optimista esas preguntas tecnológicas quedarían resueltas antes de 2028.

Ahora el riesgo es que si el precio ya descuenta que SpaceX logrará sus metas más ambiciosas, cualquier retraso, falla técnica o menor rentabilidad puede golpear fuerte la acción.

¿Burbuja tecnológica o revolución real?

Esta historia ya la conocemos, cada gran ola tecnológica trae dos fuerzas al mismo tiempo: innovación real y exceso de entusiasmo; pasó con internet, con las puntocom, con los autos eléctricos y ahora con la inteligencia artificial.

El Fondo Monetario Internacional publicó en 2026 una nota sobre las implicaciones globales de la IA, en la que advierte que esta tecnología avanza tan rápido que debe tratarse como una transición macroeconómica crítica, no como un simple choque tecnológico más.

El Foro Económico Mundial también pone el tema sobre la mesa, en un análisis firmado por Paul Donovan, economista jefe de UBS Global Wealth Management, señaló que, sea una burbuja o un boom más ordenado, muchos economistas anticipan un “ajuste de cuentas” en el ciclo de inversión de IA.

Advierte que una burbuja puede empezar cuando el entusiasmo y las expectativas irreales desvían recursos hacia proyectos que después no cumplen lo prometido.

La alerta también surge desde administradoras globales como Vanguard, una de las firmas de inversión más grandes del mundo, la cual dijo en su perspectiva 2026 que los mercados financieros están “exuberantes” y que, aunque hay razones para el optimismo por la IA, los riesgos están creciendo incluso si esa euforia parece racional por algunas métricas.

Vanguard detalla que sus expectativas de rendimiento son más moderadas porque el mercado ya descuenta ganancias muy altas y suele subestimar la destrucción creativa de nuevos competidores.

Traducido al caso SpaceX: una empresa puede ser brillante y, al mismo tiempo, estar cara.

Precio al gusto

Uno de los puntos que más inquieta a los escépticos es el peso personal de Musk, se considera que apostar por SpaceX es, en muchos sentidos, apostar por el propio Elon Musk, quien conserva amplio control mediante una clase especial de acciones.

Business Insider planteó que algunos ven la OPV como una operación de “Price to Elon Ratio”, una forma de decir que los inversionistas valoran menos los múltiplos tradicionales y más la confianza en Musk.

Eso puede funcionar mientras el esquema avanza, pero también aumenta el riesgo si el mercado deja de creer en la historia.

El Banco de Pagos Internacionales advirtió este año que la inteligencia artificial y las finanzas digitales pueden intensificar riesgos de estabilidad financiera, acelerar movimientos de precios y aumentar la propagación de estrés en los mercados cuando muchas instituciones reaccionan con modelos o reglas similares.

Esto importa porque SpaceX ya no se presenta solo como una empresa de cohetes, su salida a bolsa también está envuelta en la fiebre por la IA, especialmente tras la integración de xAI y la promesa de construir infraestructura espacial para cómputo.

Si esa apuesta resulta, la empresa podría justificar parte de la euforia; si no, el golpe sería doble, decepción tecnológica y corrección financiera.

¿Entonces SpaceX es una burbuja?

Todavía no se puede afirmar, SpaceX tiene activos reales, contratos, liderazgo en lanzamientos y un negocio de conectividad satelital con escala global; es decir, no es una empresa fantasma.

No obstante, sí hay señales típicas de una fase de mercado caliente: valoración desproporcionada, pérdidas recientes, promesas tecnológicas difíciles de comprobar, entusiasmo minorista, promesa de revolución y fuerte dependencia de una figura carismática.

Por eso el debate no es si SpaceX vale cero o vale el futuro, el debate es si el precio actual ya cobró por adelantado un futuro que todavía no existe.

Aterrizaje incierto

El mercado ya celebró el despegue, ahora viene la parte difícil: demostrar que SpaceX puede convertir sus promesas en ingresos, sus cohetes en rentabilidad, su IA en negocio y su sueño marciano en algo más que espectáculo bursátil.

El riesgo de una burbuja tecnológica no significa que la tecnología sea falsa, significa que el mercado puede entusiasmarse demasiado rápido y pagar hoy como si todo saliera perfecto mañana, a la espera de completar con éxito la misión de aterrizaje.

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