El peso mexicano arrancó la jornada con una aparente calma al abrir en 17.35 unidades por dólar, en un contexto poco habitual para los mercados por el feriado de Juneteenth en Estados Unidos. La pausa operativa en Nueva York redujo de forma importante la liquidez internacional y dejó a la moneda mexicana en un escenario más técnico que direccional.
Esta desconexión temporal con Wall Street limitó la llegada de grandes flujos institucionales y, con ello, moderó la posibilidad de movimientos bruscos de gran escala durante la sesión. En este entorno, los operadores locales procesaron la información disponible en un mercado seco, donde la estabilidad de corto plazo no necesariamente refleja una mejora de fondo.
De acuerdo con el análisis compartido por Felipe Mendoza, analista de mercados de EBC Financial Group, la jornada luce contenida por factores operativos, pero el trasfondo macroeconómico ya envía señales que podrían modificar el comportamiento del tipo de cambio una vez que se normalice la actividad en Estados Unidos.
Un mercado con calma superficial, pero con focos encendidos
Aunque la sesión se percibe estable, el escenario de fondo no está exento de presión. Según el análisis atribuido a Felipe Mendoza, BBVA México recortó su expectativa de crecimiento económico para México en 2026 de 1.8% a 1.2%, en medio de un menor dinamismo de la demanda interna, la desaceleración manufacturera y la cautela empresarial ante la incertidumbre regulatoria asociada a la reforma judicial.
A ello se suma el deterioro en la Clasificación Mundial de Competitividad 2026 del IMD, donde México retrocedió siete posiciones hasta colocarse en el lugar 62 de 70 economías. Acorde con ese mismo análisis, este ajuste en competitividad e institucionalidad añade presión estructural sobre la moneda mexicana, al debilitar parte del atractivo para la inversión.
El T-MEC da una señal de respiro en medio del nerviosismo
No todo apunta en la misma dirección. En el frente comercial, el cierre formal de la segunda ronda de negociaciones técnicas bilaterales entre México y Estados Unidos rumbo a la revisión del T-MEC del próximo 1 de julio introdujo una señal de relativa certidumbre para el mercado.
En esas mesas se discutieron asuntos sensibles como las reglas de origen en el sector automotriz y el comercio agrícola, temas que siguen siendo determinantes para la relación económica entre ambos países. En términos de percepción, este avance ayudó a contener parte de la presión negativa y ofreció algo de respaldo a las cadenas de valor transfronterizas.
¿Qué podría pasar en las próximas sesiones?
Desde la lectura de Felipe Mendoza, la estabilidad observada hoy responde más a la falta de liquidez global que a una mejora estructural del panorama. En ese sentido, el sesgo de los fundamentales se mantiene bajista para el peso mexicano.
Cuando Wall Street retome por completo sus operaciones, el mercado podría incorporar con mayor fuerza los datos ligados a desaceleración económica y deterioro institucional. Eso abriría la puerta a presiones alcistas en el tipo de cambio durante las próximas sesiones, especialmente si los inversionistas reevalúan el riesgo país.
