Nuevo León

“Yo estaba al borde de la muerte”, revela catedrático colombiano desaparecido en Apodaca

Leonardo Ariel Escobar Barrios, señaló que durante más de 10 días perdió la conciencia, fue ingresado a un centro de rehabilitación sin su autorización y fue golpeado por la Guardia Nacional lo que le provocó fractura de tres costillas

Escobar Barrios grabó un video la mañana de este lunes tras llegar a Puebla.
Escobar Barrios grabó un video la mañana de este lunes tras llegar a Puebla. Foto Captura

Leonardo Ariel Escobar Barrios, el catedrático colombiano que desapareció en Nuevo León el 2 de enero y fue encontrado en un centro de rehabilitación el día 16, reveló que al momento de que fue recogido de la calle por personal de este lugar ya estaba al borde de la muerte.

A través de un video grabado este lunes tras su llegada a Puebla después de permanecer el fin de semana en Nuevo León, el doctor señaló que su ingreso al centro nunca fue por su propia voluntad.

“Afortunadamente ellos me llevan y gracias a ellos no pierdo la vida porque realmente, en el momento que me recogen yo ya estaba al borde de la muerte. Afortunadamente ellos me recogen, pero nunca la asistencia a dicho centro fue por mi total voluntad y lo quiero dejar totalmente claro.

“Agradezco siempre a ellos que fueron las únicas personas que me brindaron una asistencia humanitaria, me dieron agua y lograron que después de 10 días yo pudiera recuperar mi conciencia plena”, señaló Escobar Barrios.


El catedrático de la Universidad Iberoamericana en Puebla fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Monterrey el 31 de diciembre, presuntamente por faltas administrativas.

Fue llevado a las celdas de la policía del municipio de Apodaca donde fue liberado el 2 de enero.

Relató que tras su liberación se dirigió nuevamente al aeropuerto para intentar volar hacia Puebla tras haber llegado a Monterrey procedente de Colombia donde pasó las fiestas navideñas en familia.

Escobar Barrios recordó los hechos que derivaron en su desaparición.

“Llegué el 31 de diciembre de este año Aeropuerto Internacional de Monterrey a una escala en la cual solo pensaba estar tres horas y después tomar un avión hacia la Ciudad de México”, indicó, “pero dicha situación no fue posible por circunstancias extrañas que todavía tratamos de explicar.

“Pero todo lo que podía describir solamente se está basado en hechos que son comprobables, tanto digamos por registro de cámaras, videos y demás y también por evidencia científica”.

Durante tres días, añadió, estuvo en una celda en el municipio de Apodaca.

“A la cual fui llevado por la Guardia Nacional. Antes de ir a dicha celda fui golpeado por la Guardia Nacional lo cual generó una fractura de tres costillas que ya ha sido comprobado médicamente. Estuve en esta celda tres días, luego de estos tres días fue liberado, se me entregaron mis pertenencias, pero cuando salí de la celda seguía muy desorientado”.

Permaneció días inconsciente

El colombiano indicó que tras salir de prisión trató de acercarse hasta el Aeropuerto de Monterrey, tratando de terminar finalmente su escala.

“Pero esto nunca fue posible puesto que al llegar al Aeropuerto de Monterrey, de alguna manera fui despojado de mis posesiones, de mis pertenencias y esto me imposibilitó poder seguir viajando. Llegó un punto donde fui inadmitido al aeropuerto por razones que yo desconozco y en total solo pude pasar una noche ahí.

“Posteriormente me vi obligado a deambular por las inmediaciones del aeropuerto. Después de esto la policía empezó a alejarme más y más del aeropuerto. Sin documentos, sin dinero y sin nada me llevó a una situación totalmente vulnerable. Estuve totalmente cuatro días deambulando sin poder comer, sin poder tomar agua y sin recibir asistencia de la población civil.

“Estuve totalmente cuatro días deambulando sin poder comer, sin poder tomar agua y sin recibir asistencia de la población civil”.

—  Leonardo Ariel Escobar Barrios

Leonardo Ariel Escobar BarriosBarrios

“De esta forma, prácticamente fui orillado a una situación de calle; me vi obligado a refugiarme en la maleza para tratar de evadir el sol, evadir una deshidratación crónica y esto ocurrió por varios días y noches”.

Escobar Barrios recordó que después de muchos días fue rescatado por una patrulla que maneja una clínica de rehabilitación.

“Ellos me confunden con un habitante de calle y afortunadamente me llevan a las instalaciones de esta clínica en el municipio de Juárez”.

En total, señaló, permaneció 10 días en una total inconsciencia.

“Yo no recuerdo dicha inconsciencia, pero ellos dicen que durante estos días yo nada más tuve mutismo, no hablé, no di detalles sobre mi identidad y nada más tomé agua.

Finalmente el día 15 recobro mi conciencia. Afortunadamente recuerdo quién soy, cómo me llamo, dónde trabajo y empiezo a buscar un plan para informar mi identidad y tratar de salir de ahí lo cual era muy difícil puesto que la comunicación con mi familia era todavía imposibilitada.

“Afortunadamente hubo un operativo de búsqueda, coincidió con la ficha de mi identidad y así finalmente fui rescatado por la Fiscalía local”.

A pesar de que ya se encuentra recuperándose, Escobar Barrios señaló algunos aspectos que no solamente lo afectan a él sino que le puede ocurrir a cualquier persona que llega del extranjero en escala porque esto no puede quedar con un caso aislado.

Señaló que de los 18 países latinoamericanos Colombia es el único que requiere llenar una documentación para que sus ciudadanos entren a México.

“Hubo una falta de registro de mi detención, nunca aparecí. A pesar de que estuve tres días en esta sala de Apodaca nunca aparecía en el Registro Nacional de Detenidos lo cual es, de lejos, una irregularidad. En segundo lugar, nunca se informó sobre los derechos de mi detención. Dicen que yo me rehusé a comunicarme con mis familiares y yo recuerdo que los mismos agentes me dijeron que no me daban dicho derecho porque yo había llegado con altanerías y groserías a la celda.

“La falta de asistencia médica a la que fui orillado a pesar de encontrarme desorientado después de pasar tres noches prácticamente a la intemperie en la celda de Apodaca.. sin comer bien, sin tomar agua y tomando agua de un grifo que probablemente estaba oxidado y no sé si realmente fueron los metales o algo lo que ha podido generar en mí ciertas fallas de mi conciencia.

“De tal forma que ellos me imposibilitaron acercarme en el aeropuerto al Instituto Nacional de Migración, al servicio médico, incluso la Guardia Nacional diciéndome que yo no podía estar en el aeropuerto, lo cual parece demasiado irregular, puesto que si me ven desorientado, lo mínimo era brindarme asistencia médica, con el servicio médico que está disponible dentro de las instalaciones del aeropuerto.

“Lo que yo vivo creo que se trata de una condición discriminatoria para los colombianos que trabajamos en México o los colombianos que pasamos por México”.

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