Las intensas lluvias registradas durante la última semana en Nuevo León generaron un incremento significativo en los niveles de almacenamiento de las principales presas del Estado.
De acuerdo con la información proporcionada por la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la captación de líquido ha transformado el panorama hídrico de la región.
Estado actual de los embalses
Tras las copiosas precipitaciones, los niveles de almacenamiento se reportan de la siguiente manera:
- Presa de La Boca: 87.91%
- Presa Cerro Prieto: 93.95%.
- Presa El Cuchillo: 60.53%.
- Presas León: 40.03%
Si bien en municipios de la zona metropolitana como Monterrey y Juárez se vivieron afectaciones por inundaciones que forzaron el cierre de vialidades y complicaron el tránsito vehicular, el impacto en la zona de las presas fue sumamente positivo para la seguridad hídrica.
Garantía de abasto para el verano
Eduardo Ortegón Williamson, director de Agua y Drenaje de Monterrey, se mostró optimista respecto a la disponibilidad de agua para los próximos meses.
El funcionario estatal enfatizó en declaraciones durante un evento en marzo que “este verano, sin lugar a dudas, no habrá, primero Dios, ningún problema”.
A pesar de que el suministro parece estar blindado por el momento, Ortegón Williamson recordó que la naturaleza es impredecible.
“El clima, sin embargo, no tiene palabra”.
No obstante, reiteró un mensaje de tranquilidad para la ciudadanía.
Afirmó que en el corto a mediano plazo el abasto en la ciudad está muy seguro.
El director de la paraestatal también explicó que Nuevo León se rige por ciclos de años secos y húmedos, una observación que es respaldada por especialistas quienes indican que estos períodos de variabilidad suelen durar entre ocho y 10 años.
La mayor parte del agua que nutre los ríos y llena las presas de la entidad proviene de fenómenos meteorológicos mayores, como tormentas tropicales o huracanes originados en el Golfo de México, lo que indica la dependencia del Estado de estos eventos climáticos para mantener sus reservas
