Opinión

¿Pilar medio o mediocres?

La etimología de la palabra mediocre está compuesta por el vocablo medius, que significa a la mitad o mediano, y ocris, montaña. Desde esta óptica podemos decir que significa quedarse a la mitad del camino, o de la cima de la montaña.

Puede sonar muy rudo, pero la mediocridad puede considerarse una actitud ante la vida, pues no importa el tamaño de lo que hagamos sino cómo lo hacemos lo que verdaderamente impacta. No debemos confundir un estado de neutralidad, de ecuanimidad o de sabio silencio, con una conducta de mediocridad.

Desde la sabiduría cabalística, por ejemplo, nuestro cuerpo y nuestra mente, que simbolizan la fuerza y la misericordia, son dos pilares uno a la derecha y otro a la izquierda, en donde del lado derecho está el entendimiento de Dios, del izquierdo la recepción de su sabiduría, también representan el lado derecho del cerebro, intuitivo, y el lado izquierdo, lógico, y en medio yace el pilar del corazón, o nuestra esencia divina, que es la posición que alcanza las alturas para llegar a un estado de iluminación.

Esto quiere decir que es manteniéndonos en el pilar medio que podemos elevar todo cuanto hacemos, pero de ninguna manera hay que confundir esto con que nuestra actitud y por lo tanto nuestras acciones, sean de medio pelo, a medias tintas, o tibias.

Por el contrario, manteniéndonos equilibrados podemos lograr todo lo que nos proponemos, pero de la actitud dependerá si lo hacemos a medias, con poco de lo que realmente podemos dar, malhecho, carente, insuficiente, o, en una sola palabra, mediocremente. Bien dice un viejo y sabio refrán: el flojo y el mezquino, recorren dos veces el camino.

Porque sí, lo barato cuesta caro, no sólo en costo económico, sino en función del esfuerzo, pulimiento, grandiosidad con que hagamos lo que nos toca hacer en esta vida. Si hacemos una revisión sincera, nos daremos cuenta de que aquello que hemos hecho con mediocridad, en algún momento se derrumbó, falló o no prosperó, y que, en cambio, lo que hicimos desde el pilar medio, es decir, con todo el corazón, con interés, con gusto, con lo mejor de nuestro Ser, seguramente causó gran impacto, o perduró, o alguien lo recuerda como algo bueno.

¡Esto es justamente lo que cuenta! ¿Se imagina cómo cambiaría positivamente nuestra realidad si todos asumiéramos la responsabilidad de hacer todo lo mejor posible? Le aseguro que no necesitaríamos que alguien nos dijera qué hacer, porque entonces ya de facto lo estamos haciendo bien.

Al final, como hayamos elegido vivir el día a día es aquello que nos llevaremos como experiencia de nuestro paso por el mundo, así que salir de la mediocridad, más que beneficiar a alguien más, le da impulso a la proyección de nuestra propia vida.

¡Sacúdase la mediocridad! Céntrese en su pilar medio, anímese con la fuerza y la sabiduría, con el poder de concretar acciones y con su fuerza creativa.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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