Datos personales en riesgo

Ocurre por temporadas, aunque se vuelve recurrente: llamadas de diferentes estados de la República con ofertas de cambio de proveedor de telefonía celular o promociones de tiempos compartidos e incluso tarjetas de crédito preautorizadas de bancos en los que nunca se ha tenido una cuenta.

Considerar los datos personales como parte del patrimonio personal y familiar es el primer paso para asegurarnos que no serán mal utilizados. He tenido oportunidad de ver cientos de casos y de pasar por algunos cuando recibo correos electrónicos de familiares o amigos que piden dinero o darle click a un vínculo que seguramente lleva a un virus.

La salud digital es ya otro aspecto que debemos tener presente en la vida diaria, como hemos compartido en anteriores colaboraciones. Nuestra vida se ha trasladado a pantallas y aplicaciones que se vuelven necesarias porque ahorran tiempo y evitan, en medio de una pandemia, salir demasiado de casa.

Pero estamos dejando una huella riesgosa en muchos sitios donde se pueden emplear esos datos para cometer un delito o tratar de engañarnos. Desde el envío de un correo corporativo en el que se pide que se atienda a un supuesto proveedor para que luego vengan una llamada de extorsión de una presunta organización criminal, hasta la captura de bases de datos completas que buscan quitarle clientes a la competencia y ofrecer créditos personales a medianoche.

Compartimos nuestro correo electrónico en mensajes, tarjetas y vínculos con mucha facilidad para seguir en comunicación, sobre todo si estamos comprando algo; sin embargo, debemos tomar un poco de tiempo para saber cuál podría ser el destino de ése y cualquier otro dato que nos identifica en el mundo de lo virtual.

La nueva realidad que hemos anticipado con insistencia tiene una dualidad entre la realidad física y la digital. No por nada ahora nos están ofreciendo nuevas experiencias de entretenimiento, trabajo y educación que implican quedarnos en casa; nada malo con hacerlo, pero ahí también habrá presencia de personas que buscan afectarnos en nuestro buen y bien vivir.

Y la forma más inmediata es entrar en contacto con nosotros. Si no prevenimos que esa es la puerta de entrada para un delito que se basa en el miedo, entonces estamos olvidando que la mejor seguridad es la anticipación de una posible experiencia desagradable.

Fijarnos bien cuando llenamos formatos, cuestionarios y recibos de compra es una medida que no consume demasiada atención y ayuda mucho a que no seamos presar fácil de quienes tienen todo el día para llamar o enviar correos con la idea de, auténticamente, robar nuestra información.

También es útil denunciar ante cualquier hecho de este tipo a las autoridades correspondientes y a las empresas que en algún momento se han hecho de nuestros datos y con las que no tenemos relación.

“Call Centers” y otros servicios a clientes deben mejorar mucho sus prácticas de resguardo de datos y no permitir que, en la rotación normal que pudieran tener en sus recursos humanos, llevarse información sea un activo para contratarse en otra empresa.

Estamos en el cierre del año y en la temporada de regalos y compras, es seguro que el comercio en línea tendrá un nuevo crecimiento, lo que hará más vulnerable a sitios web y a aplicaciones. Consultar avisos de privacidad, tener la precaución de comprar solo por medio de seguros y tener a la mano teléfonos y correos de contacto para probables reclamaciones deben ser hábitos de consumo de aquí en adelante.

La línea entre el abuso comercial, que atiende la Procuraduría Federal del Consumidor, y entrar en contacto con algún delincuente cibernético, que puede ser denunciado al 088 y al 911, es muy delgada. Acudamos a las autoridades y exijamos como ciudadanos que se cumplan las garantías y las condiciones de contratación que hacemos por internet.

Sin olvidar que debemos trabajar en un equilibrio entre nuestra existencia digital y la real. Lo que puede ser cómodo al principio, puede convertirse rápidamente en una desconexión con la convivencia social que es fundamental recuperar en esta fase de la pandemia. Nuestro mundo ahora está en dos ámbitos: la tecnología y la necesidad de construir sociedades inteligentes con un tejido social fuerte.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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