Opinión

La Madre Divina

ACAPULCO, GUERRERO, 09AGOSTO2018.-  Está celebración sucede cada año desde que fue proclamado por la Asamblea General  de la ONU, el 23 de diciembre de 1994

El 9 de agosto de cada año se dedica por parte de las Naciones Unidas al Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que este año destaca el papel de las mujeres indígenas en la preservación y transmisión del conocimiento tradicional, y las exalta como pilares esenciales en las comunidades y los pueblos, pero también como ejes vitales en la preservación y cuidado de los recursos naturales y transmisión de los conocimientos y prácticas ancestrales.

Las mujeres indígenas y todas las mujeres en el mundo, juegan el rol de roles, en sus familias, comunidades, sociedades, empresas, y a todos niveles, como sostenes, impulsadoras, educadoras, preservadoras, guías, conductoras, guardianas, líderes, y administradoras.

Pero a pesar de su papel, hoy por hoy, el mundo sigue en un tremendo atraso de comprensión y práctica de no discriminación por motivos de género, etnia y nivel socioeconómico. La llamada brecha de desigualdad apenas comienza a acercarse a un cierre, y el camino es muy largo. Los expertos hablan de un promedio de 200 años en los que la humanidad podría alcanzar el nivel de igualdad entre hombres y mujeres.

Hablar de esta disparidad, va aún más allá, pues es como si en algún momento de la historia ancestral del planeta, hubiera entrado un código raro o un virus para la conciencia humana.

La desigualdad no solo se refiere a sexo, o género, sino al principio masculino y femenino de la creación. Es decir que, por ejemplo, los hombres, que también tenemos un aspecto femenino, tendemos a negarlo, reprimirlo, o sencillamente ni siquiera reconocer que está ahí.

El principio femenino es receptivo, creativo, implosivo y es representado en prácticamente todas las escuelas de misterios espirituales, con la luna, el agua, la noche, el poder de la alquimia, y sin duda, de la gestación. Esto no quiere decir que las mujeres deban tener estas características, o que tengan que ser pasivas, o que exclusivamente nacieron para gestar.

Es justo el error conocido como asignación de roles por ser mujer u hombre. Una mujer puede ser explosiva, impulsiva, propositiva, tremendamente activa y un hombre puede ser receptivo, pasivo, gestador de ideas, proyectos, cuidador del hogar. No hay roles para nadie, sino principios femenino y masculino, en todos.

El claro espejo de que actualmente muchas mujeres sean las cabezas en espacios públicos, o sostenes principales de sus hogares, no es casualidad. Estamos transitando de vuelta al equilibrio entre el Padre y la Madre. El principio femenino o la Madre Divina está presente en el fuego del corazón, el fuego del Amor, y es esta fuerza la que permite neutralizar algunas de nuestras influencias kármicas negativas.

Así que, incluso, por mera conveniencia, debemos abrir la conciencia y permitir que lo femenino emerja con todo su verdadero poder. Se dice que muchas de las enfermedades mentales pueden atribuirse también a una insuficiencia de la luz de la Madre Divina, del Fuego Divino del corazón, o del Amor incondicional; por este desbalance, entre muchos otros, el mundo entero está transitando una etapa de gran dolor y sufrimiento.

Debemos despertar para convertirnos en instrumentos del Amor Divino, de la Madre Cósmica, generando amor incondicional en nuestros corazones, para que la Madre Divina nos elija para hacer posible el tan necesario y urgente cambio positivo en el destino de la humanidad.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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