Sol y salud mental

Sol y salud mental

¿Quién no se ha sentido melancólico, nostálgico o algo triste en un día frío? O lo contrario, con mucha energía ante un día lleno de sol.

El estado de ánimo se relaciona de manera directa con la cantidad de luz que recibimos del sol, incluso, las afecciones emocionales ocurridas en invierno se conocen como Trastorno Afectivo Estacional (TAE).

En 1984, el psiquiatra Norman E. Rosenthal definió el TAE como una depresión con patrón temporal, asociada a periodos de mayor frío, y detectó que, en poblaciones más cercanas al norte, donde hay temperaturas más bajas, el estado emocional se ve más afectado que en el sur.

La luz del sol nos activa y proporciona la posibilidad de sintetizar serotonina, una hormona ligada a la felicidad. Por eso, muchas personas se sienten menos animadas en los meses de otoño e invierno en los que hay menos horas de luz, pues al reducirse los ritmos circadianos —el llamado reloj del sueño— registran cambios.

Las investigaciones del Rosenthal lo llevaron a escribir, en 2005, “Winter Blues”, que describe una condición anímica que puede afectar hasta al 10% de la población.

Entre algunos de esos síntomas están el incremento en el apetito y sueño, reducción en los niveles de energía, dificultad de concentración, pérdida de interés por el trabajo u otras actividades, aislamiento social, desesperanza, tristeza, irritabilidad o, en el extremo de los casos, ideación suicida.

De hecho, en algunos países, como Dinamarca, los casos de suicidios se incrementan en los meses de menos luz.

En general, según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, el TAE afecta a un mayor número de mujeres que de hombres, situación coincidente con los reportes del Consejo Ciudadano de la CDMX, que en el invierno 2020 lanzó la campaña Invierno Emocional.

Los datos obtenidos de las atenciones en la Línea de Seguridad o Chat de Confianza, 55 5533 5533, de las dos temporadas invernales anteriores —en medio de la pandemia— indican que dos de cada tres peticiones de apoyo emocional son de mujeres, y casi la mitad de jóvenes de entre 18 y 30 años.

Lo cierto es que la luz solar nos activa y ayuda a la producción de serotonina, que ayuda a evitar la ansiedad, depresión y tener un buen descanso. Por el contrario, ante la ausencia de sol, el cuerpo segrega melatonina, una hormona que predispone a la relajación y al sueño.

Tomar el sol es básico para una buena salud mental y física. La confianza y el optimismo ante esta temporada invernal, la primera después de la pandemia, con las actividades cotidianas totalmente recuperadas y la adopción de otros esquemas para relacionarnos —como los del espacio virtual— sin duda serán un componente central en favor de la salud mental.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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