Opinión

Día Internacional de la Fraternidad Humana

Día Internacional de la Fraternidad Humana

El 4 de febrero es dedicado por parte de la Organización de las Naciones Unidas a la Fraternidad Humana, que tiene como tema la paz y la cooperación. A decir de este organismo internacional, la paz significa no sólo la ausencia de conflictos, sino un proceso participativo, positivo y dinámico en el cual se fomente el diálogo y la resolución de conflictos en una atmósfera de mutuo entendimiento y cooperación.

La cultura de paz fomenta la comprensión, la armonía y la comunión entre las personas, “con tolerancia y el reconocimiento de que todos formamos parte de este mundo y que necesitamos amarnos y apoyarnos los unos a los otros para vivir en paz y armonía en un mundo sostenible”.

Los mensajes que difunden discordia entre las personas y que son una apología de odio e ira, destruyen el espíritu de tolerancia y el respeto por la diversidad de formas de ser, de sentir, de pensar, o por razones de raza, género, condición económica, creencias religiosas, políticas, y más.

Los problemas que enfrentamos como humanidad, que fueron acentuados por la pandemia por COVID-19, nos mostraron que requerimos de sociedades basadas en la unidad, en la compasión, en la solidaridad y en la cooperación, y no en todo lo contrario.

Como humanidad, tenemos que focalizarnos en los objetivos que tenemos en común, en los valores y en lo que nos hermana, no en lo que nos divide.

Una cosa es tener diferencias de opinión, provenir de distintas culturas, querer cosas diferentes, ser diversos, y ser únicos, y otra muy distinta es que, justamente, por como pensamos, sentimos, por lo que queremos, se generen factores de división y odio entre los seres humanos.

La fraternidad humana es promovida por las enseñanzas y maestros espirituales de todas las culturas del mundo por medio de conocimiento, pero sobre todo por medio de prácticas que nos generen paz mental, neutralidad y nos conviertan en portadores e instrumentos de la paz.

De nada sirve que promovamos la paz, si en nuestro estilo de vida y en lo que hacemos, la paz está ausente.

Vivir y hacer vida una cultura de la paz, quiere decir fomentar las creencias, los valores, las actitudes, las acciones, y los comportamientos que estén basados en el respeto y aprecio a la vida, en la soberanía personal, y en el fin de la violencia por medio de la educación, la cultura, el diálogo y la comprensión.

Sea cual sea nuestro ejercicio espiritual, este nos debe convertir en una vela encendida que ilumina el camino de los demás hacia la paz y buscar ser instrumentos de amor, paz y luz, para que podamos ser una fuerza que trabaje hacia el bien en el mundo.

Debemos ir más allá de la ilusión de la separación para darnos cuenta de que todos estamos interconectados.

Una práctica muy fácil pero efectiva, dictada por mi Maestro, el Dr. Joseph Michael Levry para que la mente permanezca en el pilar medio y se convierta en propositiva, es afirmar mental o verbalmente la siguiente oración: paz delante de mí, paz detrás de mí, paz a mi izquierda, paz a mi derecha, paz encima de mí, paz debajo de mí, paz en mí, paz en mi entorno, paz a todos, paz al Universo, y lo mismo con el amor y la luz.

Esta sencilla pero poderosa práctica puede lograr que el amor, la paz y la luz emerjan de nuestro interior hasta convertirse en la realidad que creamos y habitamos de forma individual y colectiva. Hagamos de este día una experiencia verdadera.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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