Opinión

Hora de Coordinar

Xóchitl Gálvez, responsable del Frente Amplio por México (Nicolás Corte / Publimetro)

Según la narración en torno al bloque opositor conocido como Frente Amplio por México (FAxM) la senadora Xóchitl Gálvez es su coordinadora, y se ganó esa designación al haber derrotado a los demás aspirantes en un proceso abierto a la ciudadanía. Eso ya quedó claro, pero... ¿Qué significa ser la coordinadora del Frente? ¿A quién coordina Xóchitl Gálvez? Es más: ¿coordina ALGO la senadora?

Según San Google, una coordinadora es alguien “que coordina el trabajo de otras personas y los medios que se utilizan para la consecución de una acción común”. A la luz de esta definición, me cuesta trabajo conceder que la senadora Gálvez lo sea: no me parece que el Frente ya esté funcionando como tal, y no veo que dentro de ese relato de medios y redes Gálvez dirija algo. Puede ser mera percepción, pero ya sabemos que esta, en política, es realidad.

En México, históricamente, las campañas presidenciales ganan tracción y se enfilan al éxito, cuando el candidato se convierte en jefe de su propia campaña y lo demuestra. Se requieren desde luego otras condiciones, pero una ineludible es que el candidato tome las riendas del proceso, mostrando determinación ante todos los demás actores, empezando por los “de casa”. Antes de dar esa muestra de autoridad, todo candidato es visto como incógnita o, en el peor de los casos, como pelele. Ese es el riesgo que hoy, pasado el furor del proceso frentista, enfrenta la mujer que será la candidata opositora al régimen de López.

Si el relato opositor en México rumbo a 2024 habla de un frente político y su coordinadora, por mínima congruencia (y ganas de triunfar) debería demostrar que existen esos dos elementos: un conglomerado de entidades partidistas y ciudadanas, que avanza en forma visible bajo la dirección de una persona, Bertha Xóchitl Gálvez Ruiz. Otra cosa, no sirve. Y no sirve porque si al mercado electoral le cuentas una historia con declaraciones, y con los hechos publicados le muestras otra, no hay forma de comprometerlo y menos de entusiasmarlo.

Mientras no exista congruencia entre esos dos relatos, los intentos por relanzar la candidatura de Gálvez van a resultar, como el del pasado domingo 8 de octubre: reducidos y sin resonancia. Una demostración de la coordinadora que reclame sus atribuciones, hacia los partidos y con la sociedad como testigo, tendría mucho mayor efecto que cien “diálogos circulares” con algunas sillas vacías.

Xóchitl Gálvez, pues, necesita colocarse al frente de los partidos nacionales que dicen tenerla como coordinadora, y no a un lado. Desde luego no se trata de pelearse con ellos, sino de aclararles los roles a cada uno. No se trata de ser más protagónica, sino de convertirse en auténtica protagonista. El proceso del Frente, y todo lo que suceda en los nueve meses que faltan para la jornada electoral, debe tenerla a ella como eje y no como locomotora.

En el Senado hay un espacio natural, poderoso y visible, para que Gálvez se convierta en una coordinadora de verdad, cosechando el trabajo que PRI, PAN y PRD puedan realizar en la cámara alta contra la destrucción lopista. Si la coordinadora del Frente se convierte en su lideresa en el Senado, ganará visibilidad y simpatías en forma orgánica, embarneciendo su figura política y legitimando su aspiración ante un segmento social más amplio que el involucrado en el proceso del FAxM. Es hora de que todos, incluida Gálvez, nos pongamos serios.

CAMPANILLEO

Si nombras a tu jefe de campaña y acto seguido él se va de vacaciones, no coordinas cosa alguna.

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