Opinión

La Compañía Nacional de Teatro a la altura de Broadway

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Quedé asombrado por la excelencia teatral que nos ofreció la Compañía Nacional de Teatro al estrenar “La conversión del diablo”, escrita por el dramaturgo Carlos Pascual y dirigida magistralmente por Martín Acosta. En serio, superaron todas las expectativas; fue simplemente hermoso. La trama aborda, en términos generales, el papel fundamental del teatro en la evangelización del México Novohispano, destacando el trabajo de los monjes franciscanos. La obra cuestiona desde cómo intentaron erradicar las tradiciones ancestrales de los pueblos nativos hasta las maquinaciones de la Inquisición y la aparición de la Virgen de Guadalupe.

Lo que más admiro de Martín Acosta es su enfoque no convencional, dirigiendo no solo al público central, sino ofreciendo una experiencia plástica y llena de simbolismo desde cualquier punto de vista. La escenografía de Jesús Hernández, la iluminación de Matías Gorlero, el diseño multimedia de Miriam Romero, el vestuario de Mario Marín del Río, la composición musical y diseño sonoro de Carlos Matus, la asesoría en danza prehispánica de Armando Comonfort, la asesoría en lengua náhuatl de Gudelia de la Cruz y el diseño visual inspirado en la obra de Paloma Contreras Lomas conforman un equipo que ha logrado un trabajo excepcional. En verdad, es un trabajo tan bien hecho, que cualquier producción de Broadway la quisiera tener tan sólo un fin de semana por allá.

El elenco, encabezado por Zaide Silvia Gutiérrez, Fernando Bueno, Armando Comonfort, Nicté del Carmen, Marco Antonio García, Erando González, Federico Lozano, Pedro Martínez Arredondo y Edwin Tovar, junto con la participación del músico invitado Sergio Montaño, brindó una actuación magistral. Desearía que todos los “actores” de televisión pudieran presenciar lo que significa ser un verdadero actor.

El domingo tuve el placer de asistir al concierto “Silencioso paisaje de sonidos” del maestro Eduardo Soto Millan en el Palacio de las Bellas Artes. Este director y compositor, que llamaría el Björk mexicano, nos dejó sin palabras. Su música única, respaldada por instrumentos tradicionales inimaginables, cautivó a todos los presentes. El repertorio incluyó siete obras, interpretadas con maestría por artistas como Mauricio Náder, Juan Carlos Laguna y el Versus 8 Ensamble de Percusión, concluyendo con la emotiva “Irene - Estrella en el cielo”.

No temamos explorar estos recintos maravillosos, aparentemente costosos pero realmente accesibles e imprescindibles.

Los invito a sugerir, comentar y recomendarme lo que les gusta. Pueden encontrarme en mis redes sociales: X: @Tinajas, Instagram: @tinajas75. ¡Nos vemos la próxima semana!

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