Opinión

La educación en el país de los otros datos

SEP cuestiona metodología de prueba PISA aplicada a alumnos de 15 años

Estamos a casi 30 años de transiciones de Reformas Educativas sin continuidad y cada vez con menor perspectiva técnica en México. No lo digo nada más porque sí, sino que lo respaldan los nuevos resultados de la prueba del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA), de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que revelaron que México se encuentra en el lugar 51, de un total de 81 países, en rendimiento de estudiantes de 15 años.

Desde que comenzó esta supuesta transformación ha habido un serio declive en matemáticas (caída de 14 puntos), comprensión de lectura (caída de 61 puntos) y ciencias (caída de 5 puntos) … Tristemente todas ellas son asignaturas que nos ayudan a los seres humanos a desarrollar desde edad temprana nuestro análisis crítico y pensamiento abstracto.

Y al modo, el Presidente de la República descalificó a la OCDE y la tachó de neoliberal. El futuro no pinta nada bien en este país de los otros datos.

Pero este problema que ha reventado con la 4T es ya sistémico en México, o sea, ya lo veníamos cargando. En promedio cada seis años y medio, es decir, cada nueva administración, los Presidentes han propuesto nuevos modelos educativos que no progresan ante las constantes exigencias del mundo.

Muchos señalaban que la Maestra Elba Esther era quien “tenía secuestrada” la educación del país. Pero después de 9 años la educación pública en el país está peor, lo que indica que no era ese el problema de fondo, sino que no ha habido una reforma integral-innovadora basada en análisis y mediciones cuantitativas, y por supuesto, el hecho de que a ello no se le ha dado continuidad ni tiempo a cada modelo para madurar.

Y no sólo parece que cada mandatario quiere imprimir su sello distintivo durante su gobierno, lógicamente el problema es mucho más complejo y multifactorial, y los mismos especialistas han manifestado que se agravó con la terrible pandemia del Covid-19, donde en vez de endurecerse los criterios de evaluación estudiantil por la suspensión de clases presenciales, la Secretaría de Educación Pública (SEP) emitió un decreto para determinar que no se les debía de reprobar para no retrasar su proceso educativo: como si la educación se tratara de un mero trámite burocrático y no del ejercicio vital de razonamiento que debe sembrarse y desarrollarse para afrontar la vida, más allá de la mera adquisición de conocimientos.

Ha dejado de importar que realmente se dominen los conocimientos necesarios para entender y efectuar cambios en nuestro entorno. Han pesado más los intereses e ideologías de momento que la competitividad, el progreso y el crecimiento económico, produciendo por el contrario que crezcan más las brechas de desigualdad entre quienes pueden pagar una educación más extensa y quienes no pueden.

El camino de los criterios opacos y mediocres para evaluar y forjar a las nuevas generaciones, con independencia de la descabellada propuesta de Reforma Educativa de la Cuarta Transformación, que quiere imponer una ideología y no impulsar el análisis crítico que la juventud necesita para decidir y pensar libremente, está destinado a colapsar en una terrible crisis de estancamiento económico, violencia e inseguridad. Datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para México en el estudio El estado de la educación, arrojaron que el ingreso de una persona con educación superior puede ser 45% mayor al de otra que solamente tiene educación media superior. Y es que lógicamente, la educación proporciona destrezas que tanto en el actual esquema nacional e internacional, son mejor valoradas y remuneradas, no limitándose solamente al ámbito científico, sino también al de la cultura y demás campos del saber que los seres humamos somos capaces de desarrollar a fin de solucionar problemáticas y mejorar la calidad de vida del prójimo, tal y como ocurre en los países de primer mundo.

Es una falacia total el supone que un “sentido comunitario” y anti individual forjará mejores personas. Nada corrompe más que el alejamiento de la razón y la propagación de la ignorancia… pero ¿Qué no se supone que todo mejoraría con la transformación?

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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