Opinión

Martes offline

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El martes por la mañana intenté entrar a mi cuenta de Facebook y la app no me permitía el acceso. “Qué raro”, pensé. Pude entrar a Instagram y no me cargaba el feed, y luego me pidió mi contraseña de nuevo “¿Me habrán hackeado?” fue lo primero que cruzó en mi mente. ¿Es un plan malévolo de Trump para regresar a la presidencia? Me sacudí un poco la cabeza ante estos pensamientos funestos.

Afortunadamente algunos compañeros estaban junto a mí y me confirmaron que ellos tampoco podían entrar, así que concluimos que era un error en el servicio. Continuamos nuestras actividades con normalidad, aunque de vez en cuando entraba a las apps para ver si de verdad era un error de la empresa. Después de unas horas, todo se restableció.

¿Una anécdota sin importancia? Tal vez hace algunos años hubiera aventado el celular a un lado y ya. Pero hoy no es así: la mayor parte de nuestros trabajos y de nuestra vida misma, transcurre en línea. Negocios, transacciones, noticias: todo pasa a través de las redes sociales. Y cuando se caen, desastre: con 3 mil 500 millones de personas utilizando redes sociales en todo el mundo, el dinero que se pierde es enorme, calculado en casi 80 millones de dólares. Los pequeños negocios reportan que sus ventas caen entre 30 y 70 por ciento y las acciones de la empresa Meta, propiedad de Mark Zuckerberg, se van a la baja mientras dura el fallo.

Pero lo que más está preocupando a psicólogos de todo el mundo es el impacto emocional que causan estas caídas del sistema en los jóvenes: irritabilidad, frustración, impaciencia, estrés y falta de concentración. Y también, en algunos casos, problemas para conciliar el sueño ¿Quién no pasa los últimos minutos antes de dormir viendo Tik Tok o las historias de Instagram de los amigos?

El saber que las redes sociales influyen de manera negativa en las personas, es un problema que el Senado de Estados Unidos se ha tomado muy en serio: apenas en febrero de este año mandó llamar a los directivos de Meta, Twitter, Tik Tok, Discord y Snapchat y los acusó de no hacer lo suficiente para prevenir problemas entre los jóvenes. Mark Zuckerberg pidió una disculpa a las familias que se encontraban reunidas ahí.

En nuestro país, espero, el problema de la dependencia tecnológica no es tan grave (o al menos, no tan documentado) en parte porque como dice un amigo tecnólogo “En México estamos acostumbrados a que todo falle”. Aún así, Twitter se llenó de memes burlándose de la caída de las redes sociales y algunos estaban pensando mudarse a las montañas o hacer como en la prehistoria: hablar en persona unos con otros en vez de hacerlo a través de un teléfono.

¿Ustedes sufrieron la caída de las redes sociales? Mi consejo es este: sabemos que los límites entre la vida online y la vida offline ya no existen, y también sabemos que muchos de nuestros negocios dependen de que estén activas (¡claro que lo sé!), pero véanlo como un respiro, un regalo para que veamos a los demás a los ojos y, como decía el meme, platicar en persona. Regresar a la vida offline, aunque sea por algunos momentos. Verán que encontrarán algo positivo en todo esto.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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