Una palabra. Un hecho. Una ausencia. Nada de lo que se siente y experimenta cabe en breves expresiones, tampoco en estadísticas o categorías. La vida siempre rebasa lo que se pueda decir o suponer. No obstante, continuamos hablando, capturando imágenes, intentando alcanzar lo imposible: el sentido.
La vida, ese tiempo entre dos ausencias, entre dos imposibles —no pedir nacer y no poder hacer nada para no morir—, transcurre entre ires y venires, aprendizajes y búsquedas por sobrevivir, por “ganarse la vida”, así como por encontrar la realización, el sentido, aquello que haga que la vida tenga razón de ser, en un sentido singular. Sin embargo, esto nunca está garantizado ni mucho menos asegurado, puede ser algo variable, diverso e inestable, que requiere ser reinventado a cada momento. Esto hace que para muchos la vida sea una crisis permanente o una ocasión nueva cada vez para la invención y creatividad responsable. Depende del cómo cada quien se coloque ante ello.
En todo ese recorrido, si se piensa mucho en el pasado o en el futuro, entonces se pierde lo inmediato, el aquí y ahora, afectando la posibilidad de crear lo nuevo.
¿Será que sería diferente si no existieran espejos que nos reflejaran imágenes que se antojan estáticas, pero que, todo lo contrario, siempre están mutando, naciendo a cada instante?
*El autor es psicoanalista, traductor y profesor universitario. Instagram: @camilo_e_ramirez