Opinión

#PolíticaConfidencial: Pedro Sánchez baja la cabeza… y Sheinbaum se anota un gol diplomático desde Madrid

Pedro Sánchez
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, se rinde… ante Sheinbaum. Vaya semana en la diplomacia ibérica. Luego de que el canciller español ofreciera disculpas a México por los roces del pasado, ahora fue el propio Pedro Sánchez quien bajó el tono y reconoció que para España “es prioritario normalizar las relaciones” y construirlas sobre bases más sólidas. También admitió que es necesario “reconocer los claroscuros” entre ambos países, una frase que en política suena más a rendición elegante que a reflexión histórica. Todo esto llega mientras el gobierno socialista español se tambalea en minoría en el Congreso. Sánchez podría dejar el poder en las próximas semanas, lo que abriría paso a un nuevo gobierno de la derecha, el mismo que —ironías del destino— desde la Comunidad de Madrid felicitó públicamente a Alessandra Rojo de la Vega por su primer informe como alcaldesa de Cuauhtémoc y su “lucha en la CDMX”.

Ricardo Ferro, diputado local en Guanajuato, es un claro ejemplo de cuando el cargo pesa más que el encargo. En el Congreso de Guanajuato, presume título de coordinador de Morena, pero coordinar, lo que se dice coordinar… nada. Tiene la presidencia de la Junta de Gobierno —por primera vez en manos de Morena—, pero su liderazgo se diluye entre la burocracia y las instrucciones que, dicen, le dicta la Secretaría General panista. Mientras tanto, el excoordinador David Gutiérrez sigue mandando en la práctica y Jorge Espadas sonríe cómodo: el PAN mantiene el control sin mover un dedo. Ferro escucha, asiente y obedece. Al final, el encargo le quedó más grande que el cargo o eso dicen.

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