José Alberto Couttolenc, el coordinador de bancada del PVEM en Edomex, entre rebanada y rebanada de Rosca de Reyes, empezó a mandar señales claras de cómo quiere jugar el 2026. En un desayuno con directores de medios, aprovechó el ritual de inicio de año para poner sobre la mesa su agenda… y marcar territorio.
El mensaje fue directo: la cuesta de enero viene pesada, el ánimo económico no es el mejor y el Congreso no puede hacerse de la vista gorda. Desde ahí, el Verde dejó claro que quiere venderse como la bancada que “cuida el bolsillo”, con iniciativas económicas que —dicen— ya están en análisis y apuntan a empleo, financiamiento y oxígeno para los sectores productivos.
Pero el subtexto fue otro: economía primero, pero con bandera verde. Mujeres, jóvenes, municipios, campo, seguridad y salud aparecen en el discurso, aunque el eje que atraviesa todo —y que no sueltan— es medio ambiente y agua. Un combo que no suena casual, sino perfectamente alineado a las causas que el partido quiere capitalizar rumbo al siguiente ciclo político.
En corto, el Verde ya está calentando motores. No solo promete acompañar a la gente en tiempos difíciles, también quiere colocarse como actor clave en el Congreso mexiquense cuando empiecen las decisiones grandes. La rosca fue el pretexto; el mensaje, claramente, fue político.

Ronald Johnson mueve hilos en CDMX… y reaparecen las vallas. Algo se tuvo que haber hablado —y no precisamente bajito— entre Ronald Johnson, embajador de Estados Unidos, y alguna oficina del gobierno federal en la CDMX. Este lunes, la nueva sede de la Embajada de Estados Unidos amaneció vallada, bien protegida y lista para evitar pintadas, protestas y cualquier “expresión espontánea” como las que se vieron el sábado pasado.
La escena no pasó desapercibida, sobre todo porque en diciembre varios colectivos y activistas celebraban lo que llamaron una “victoria ciudadana”: el retiro del muro metálico que durante años bloqueó el paso peatonal frente a la antigua embajada en Paseo de la Reforma. Se aplaudió como un gesto de apertura, accesibilidad y recuperación del espacio público.
Pero con los hechos de esta semana, en los corrillos políticos ya lo dicen sin rodeos: más que una victoria, fue solo un cambio de domicilio. La valla no desapareció, solo se mudó.
Y es que, con el clima político calentándose, las tensiones por la política exterior de Estados Unidos y las recientes movilizaciones, en la embajada no quisieron dejar nada al azar. Alguien llamó, alguien pidió previsión… y alguien respondió rápido.
Porque en diplomacia —como en política— los muros no siempre caen: a veces solo cambian de banqueta.
