Maduro-Trump, dos desgracias para sus pueblos, ¡para el mundo!, cada uno a su manera. Independientemente de las diferencias, que, si se ve a detalle en realidad son pocas, existen más semejanzas, veamos algunas de ellas:
- Los dos reaccionan mediante un discurso paranoico y fundamentalista que justifica todo lo que hacen, ya que el Mal está del otro lado. Sus discursos son de impacto, palabras y frases cortas, no son grandes pensadores.
- Cada uno se ve a sí mismo como la encarnación del Bien, que terminará por traer el Bien de vuelta para sus países. En ese sentido, el MAGA (Make America Grate Again) del norteamericano resuena también en el venezolano. A partir de dicha ceguera fundamentalista ninguno puede reconocer, ni mucho menos asumir, los propios errores, debido a que también, dicho sea de paso, desacreditan a priori cualquier contrapeso político, como, a los demás poderes, la oposición, la crítica periodística, la ONU, la comunidad internacional en general.
- Cambian los nombres, las narrativas, lanzan decretos para hacer y deshacer según su acción, desprovista de cualquier elemento de educación, respeto y ética, tanto por sus propias constituciones, como por el derecho internacional. Para ellos, todas estas cosas son mera simulación, un freno para hacer lo que les plazca.
- Tanto Trump como Maduro cuentan con una base popular muy fuerte. En ese sentido han sabido capitalizar muy bien el descontento de ciertas clases sociales, contando a demás con el apoyo de las fuerzas armadas y gran parte de la clase empresarial, personajes que son los que en realidad mueven los hilos detrás de los personajes
- Hacen un uso discrecional, por no decir criminal, de sus facultades. En ese sentido, cualquiera de los dos podría enfrentar cargos de delitos de lesa humanidad. Sin embargo, los dos se ven a sí mismos como pacifistas: uno, reclamando el no haber recibido el premio nobel de la paz, el otro, cantando Imagine de John Lennon, jactándose de pacifista.
- Ambos presidentes se sirven de sus puestos como servidores públicos para hacer negocios, para lucrar.
- Y, por último y no menos importante, los dos bailan terriblemente mal, seguramente no adrede, en realidad no tienen coordinación motora, lo mismo que funciones ejecutivas de regulación cerebral frontal; que hacen recordar aquella canción de Dorival Caymmi, Samba de minha terra, que dice: “Quem não gosta do samba/ bom sujeito não é/ É ruim da cabeça ou doente do pé”. (A quien no le gusta la samba/ buen sujeto no es/ está mal de la cabeza o enfermo de los pies”). Y quizás, en estos dos casos, es por demás cierto; en ambos presidentes no es un baile de alegría, que hable de una relación erótica de disfrute del propio cuerpo, de la música y de la pareja, son bailes-berrinche que rayan en lo infantil de quien saca la lengua al contrario y no busca el diálogo, el consenso, el acuerdo…en fin, establecer el arte de la política, sino el golpeteo, la amenaza y la coacción. “Todos ahora quieren hacer un acuerdo conmigo, todos vienen a besarme el trasero” ha dicho Donald Trump. Después de todo, no son tan diferentes el uno del otro.
*El autor es psicoanalista, traductor y profesor universitario. Instagram: @camilo_e_ramirez
