Escuchas el teléfono: es una invitación. Tu mente grita: “¡No, por favor, estoy agotado!”. Pero tu boca, sin consultarte, dice con una sonrisa: “¡Claro, ahí estaré el sábado!”.
Cuelgas y el mal humor te inunda. ¿Por qué aceptaste? ¿Por qué entras en esta dinámica de auto-sabotaje, donde la obligación social siempre le gana a tu bienestar?
A esto, en C7 Salud Mental, le hemos llamado el síndrome de la “Fatiga del Consentimiento”. Es un estado de agotamiento psicológico que surge de ceder constantemente a las peticiones y expectativas de los demás, anulando silenciosamente nuestras propias necesidades de descanso o soledad.
Tal vez esta dinámica provenga de una necesidad profunda de validación. ¿Por qué nos cuesta tanto decir “No”?
Puede ser que temamos la confrontación, o que creamos que nuestro valor como persona reside en ser “útiles” o “disponibles” para todos. Pensamos: “Si digo que no, van a pensar que soy egoísta”, o “Tal vez me dejen de invitar”. Así, el miedo al rechazo o a la decepción ajena se convierte en un carcelero de nuestro propio tiempo.
El problema es que cada “Sí” que damos por obligación es, en realidad, un “No” que le damos a nuestra propia paz, a nuestro descanso y a nuestro bienestar. Es un intercambio injusto: sacrificamos nuestra energía vital por una aprobación momentánea.
Esta fatiga no es solo física. Es una carga cognitiva y emocional inmensa. Si el sábado sales obligado, estás presente en cuerpo, pero tu mente está lejos, rumiando el descanso perdido. Esto lleva al mal humor y a una irritación constante que, irónicamente, afecta más tus relaciones que un simple “No” amable.
Nuestra salud mental, en cambio, clama por límites. Poner un límite es un acto de autorespeto, no de egoísmo. Es proteger tu recurso más valioso: tu tiempo, tu energía y tu paz interior.
Para empezar a sanar esta dinámica, quizá debamos ser más conscientes de la pausa. Cuando te llamen con una invitación o una petición, no respondas inmediatamente:
En lugar de decir “Sí”, usa una frase que te dé tiempo: “Déjame revisar mi agenda y te confirmo más tarde”. Esto te permite consultarte a ti mismo, no a la otra persona.
Si decides negarte, sé firme, pero amable. Evita justificaciones excesivas. Puedes decir: “Aprecio mucho que pensaras en mí, pero esta semana estoy priorizando el descanso”, o “Me encantaría, pero mi agenda está saturada por ahora”.
Si estás agotado y dices que sí, llegarás de mal humor. Si dices que no, tal vez la persona se moleste un momento, pero tú te recuperarás.
El verdadero acto de amor hacia los demás comienza por el amor hacia uno mismo. Date el permiso de decir “No”. Tu bienestar lo agradecerá.
En C7 Salud Mental, te escuchamos y acompañamos. 🫂
📞 +52.56.2009.7046
📩 infoc7saludmental@gmail.com
📱 FB: @saludmentalc7
📸 IG: @c7saludmental
#SaludMental, #C7SaludMental, #Cuídate
