Opinión

Sismo emocional

Nuevo sismo en México hoy
sismo en México (Gemini)

El sismo sacude la tierra y las emociones, y para algunas personas el estremecimiento comienza con la alerta sísmica o el recuerdo del pasado.

La madrugada del viernes, cuando la alerta sísmica irrumpió en la Ciudad de México, miles de personas despertaron por el sobresalto del sistema nervioso con ese sonido inconfundible y asociado con la oportunidad de prevenir.

Ante el movimiento de magnitud 5, con epicentro en San Marcos, Guerrero, la alerta del SASMEX se difundió oportunamente en el 98.1 por ciento de los 13 mil 992 altavoces del C5.

El sistema en conjunto —considerando la alerta en celulares— cumplió su tarea con precisión: activar protocolos de desalojo socializados desde los simulacros. Aunque también convocó a experiencias pasadas que el cuerpo no ha terminado de procesar.


La ciencia lo ha documentado. La Organización Mundial de la Salud estima que hasta 30 por ciento de las personas expuestas directamente a desastres naturales puede desarrollar síntomas de trastorno por estrés postraumático. En ese contexto, la alerta sísmica opera también como un estímulo que activa el sistema de alarma del cerebro.

No es casual. El sonido fue diseñado para atravesar muros, romper el sueño e imponerse al ruido urbano. Su duración es el margen mínimo para reaccionar, protegerse y tomar decisiones que salvan vidas.

Después de cada activación, en algunas personas reaparece el repertorio emocional conocido: ansiedad, llanto, taquicardia, confusión, y las menciones a rituales culturales sin bases científicas que intentan devolver el control, como el mito del bolillo para el susto.

Este episodio sísmico ocurrió en la víspera del Blue Monday o el día más triste del año —marcado el tercer lunes de enero—, una coincidencia que sirve para subrayar que, ante una crisis nerviosa, el C5 no solo opera altavoces. A través del 9-1-1 ofrece atención para emergencias de salud mental, cuando el sismo emocional sacude.

@guerrerochipres

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