Opinión

2026: el poder del número 1 como punto de partida

“EN LA ESQUINCA DE DOS CALLES”

“EN LA ESQUINCA DE DOS CALLES”
“EN LA ESQUINCA DE DOS CALLES” (Gemini)

El año 2026 suma 1 (2 + 0 + 2 + 6 = 10, y 1 + 0 = 1). Numerológicamente, más allá de creencias rígidas, los números pueden tomarse como una referencia útil, una brújula simbólica que favorece nuestros propósitos.

Lo que solemos llamar “realidad” es básicamente matemático y geométrico. Todo tiene ritmo, proporción, ciclos y patrones. Reconocer influencias no significa convertirlas en verdades absolutas. La numerología no está para dictar destinos inamovibles, sino para sugerir climas energéticos que pueden ayudarnos a leer mejor el momento que vivimos.

Cuando se entiende así, esta información se convierte en un marco de referencia y de apoyo. En prácticamente todas las numerologías, el número 1 representa el inicio, la chispa original, el punto desde donde todo nace. En la numerología pitagórica, el 1 es el principio creador, la semilla que contiene el potencial de todo lo que vendrá. Es la energía del liderazgo, de la iniciativa y de la identidad. No habla todavía de resultados, sino de la decisión de comenzar.

Desde la numerología caldea, el 1 se asocia con el Sol, con la luz que da vida y dirección. Es la fuerza que impulsa a salir de la inercia, a tomar decisiones propias y a caminar con mayor determinación. En este enfoque, el 1 no pide perfección, pide movimiento. Mejor dar un primer paso imperfecto que quedarse detenido esperando el momento ideal.


En otras corrientes, el 1 es el Alfa, el arranque del proyecto, el trazo inicial sobre el lienzo en blanco. Por eso, un año con vibración 1 se considera especialmente propicio para sembrar: iniciar un proyecto, cambiar de rumbo, redefinir metas, atreverse a algo nuevo.

Y no se trata sólo de empezar, sino de cuidar los cimientos. Este año invita a preguntarse, con honestidad: ¿desde dónde va a comenzar lo que usted desea? ¿Desde la prisa, desde el miedo, desde la repetición automática? ¿O desde una base más consciente, más alineada con lo que hoy es y con lo que realmente quiere vivir? El número 1, representa al Sol, y pone el foco en el origen, porque de ese origen dependerá la forma que tome todo lo demás. La vibración del año 1 también habla de acción. No es un tiempo para quedarse únicamente en la planeación o en la reflexión interminable.

Es momento de hacerse cargo, de dar forma concreta a las ideas. Esto no significa volverse egoísta o cerrarse a los demás, sino aprender a ser independientes e interdependientes al mismo tiempo: capaces de sostenernos por nosotros mismos y, a la vez, de colaborar de manera sana. Buscar la individualidad sana es una de las grandes lecciones de este ciclo.

Reconocer quién es usted, qué necesita, qué le corresponde y qué no. Porque no se puede dar lo que no se tiene, ni enseñar lo que no se sabe. No se puede desdoblar lo que aún no se conoce. El año 1 invita a fortalecer la raíz personal antes de intentar sostener todo hacia fuera. Por eso, también es un tiempo propicio para revisar creencias.

Voltear a ver qué ideas siguen operando en automático y ya no aportan bienestar, claridad ni crecimiento. Preguntarse qué pensamientos limitan, qué miedos se repiten, qué historias internas ya no ayudan a ser más dichoso, más luminoso, más auténtico.

En el fondo, todo regresa a una pregunta clave: ¿cuánto amor propio tengo? El número 1 habla de honestidad y coherencia. Pide comenzar desde un lugar más verdadero, con mayor conciencia de quién se es y hacia dónde se quiere caminar. Siempre, si así lo tenemos en la conciencia, se puede volver al punto cero, y desde ahí, diseñar el propio camino con mayor claridad, responsabilidad, confianza y seguridad de quiénes somos. ¡Mucho éxito en todos sus proyectos!

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

Tags

Lo Último