En el PAN no estamos en contra de una reforma electoral. Nunca lo hemos estado cuando el objetivo es fortalecer la democracia. Lo que rechazamos es una reforma diseñada desde el poder para conservar el poder. Y eso es exactamente lo que hoy impulsa el régimen morenista.
No estamos frente a una reforma técnica ni a un simple ajuste administrativo. Estamos ante una reforma de control. Morena pretende escribir las reglas, someter al árbitro electoral y competir al mismo tiempo. Cuando un gobierno hace eso, se convierte en una dictadura. Por eso a esta iniciativa la llamamos Ley Maduro.
Ese camino ya lo vimos en Venezuela. La democracia no desapareció de un día para otro; la desmontaron poco a poco desde la ley. Primero capturaron al órgano electoral. Luego eliminaron los contrapesos. Después distorsionaron la representación hasta fabricar mayorías que no reflejaban la voluntad popular. Todo parecía legal, pero el resultado fue una tiranía. Ese proceso ya lo conocemos. Y hoy vemos el mismo patrón replicarse en México.
Esta reforma no nació del consenso ni del diálogo democrático. No surgió del Congreso ni de la ciudadanía. Vino del Ejecutivo, sin parlamento abierto y sin escuchar a la oposición. Una reforma electoral impuesta busca capturar al sistema.
Uno de los golpes más graves se dirige al árbitro electoral, ya que debilitar al INE no ahorra dinero, sino que ataca directamente a la democracia. Una institución sometida al poder no puede garantizar elecciones libres. Sin autonomía no hay confianza y sin confianza no hay democracia. La centralización de funciones nos remite a los tiempos en que el gobierno organizaba las elecciones, y ya hemos visto que eso no funcionó.
También quieren eliminar la pluralidad política. Quitar la representación proporcional empobrece la democracia. El problema no son las voces distintas, sino las mayorías artificiales. Con poco más de la mitad de los votos, morena se quedó con el 72 % del Congreso. Esas mayorías se fabricaron torciendo la ley.
Hay un riesgo todavía más grave que no se puede ignorar, el dinero ilegal en la política. Morena busca eliminar el financiamiento público no por convicción democrática, sino porque ya no lo necesita. Recortar recursos sin fortalecer los controles abre la puerta al crimen organizado.
La postura del PAN es clara y firme. Sí a una reforma que fortalezca la democracia y garantice elecciones libres. No a mayorías falsas, no al dinero ilegal y no a árbitros sometidos.
DETALLES. Felicito a Nasry Asfura, del Partido Nacional de Honduras, integrante de la familia ODCA, por asumir la Presidencia de la República. Le deseo mucho éxito en esta importante responsabilidad y en la implementación de acciones que beneficien al pueblo hondureño, fortaleciendo la democracia y la libertad en el país.
