Parece que a Alejandro Reinoso el aire de San Nicolás le sentaba bien, pero el de la Auditoría Superior del Estado le ha despertado una especie de delirio nobiliario que ya envidiaría cualquier monarca de la Ilustración. Dicen los que transitan por las oficinas (o los que alcanzan a ver desde abajo) que el flamante titular no se conforma con un escritorio y una silla ergonómica; no, el señor está construyendo su propio Olimpo de cristal en lo alto del edificio que —curiosamente— ni siquiera es propio, sino rentado.
El proyecto, digno de un jeque árabe, contempla un penthouse de más de 300 metros cuadrados. Porque claro, fiscalizar las cuentas públicas requiere espacio, mucho aire y, sobre todo, no mezclarse con la “chusma”. Para evitar ese terrible sacrificio de compartir el elevador con sus subordinados o, ¡líbrelo el cielo!, con algún ciudadano común, “Su Majestad” mandó instalar un cubo privado de piso a techo. Un elevador VIP para que el Auditor suba directamente a su trono sin tener que rozar sus finos trajes con la clase trabajadora. Sus guardaespaldas, por supuesto, ya no tendrán que sufrir el hacinamiento del carro viajero; la seguridad del Rey es primero.
Pero el hambre de poder (y la física) no se detiene ahí. La joya de la corona es la mudanza de una cocina industrial de alta gama directamente a su oficina. Ahí, su chef personal, el siempre fiel René, le preparará manjares en el mismo piso donde se construye un comedor para más de 20 comensales. Porque nada dice “transparencia y austeridad” como discutir presupuestos mientras se degusta un filet mignon recién salido de una cocina que cuesta más que una casa de interés social.
Parece que Alejandro Reinoso sufre de un trastorno de altura o simplemente decidió que sus compañeros de trabajo no le llegan ni a la suela de los zapatos. Total, si la estatura no le da de forma natural, para eso están los 300 metros cuadrados de construcción en las alturas. ¡Larga vida al Auditor, que desde su penthouse todo lo ve, pero a nadie quiere saludar!
Claudia Sheinbaum, presidenta de México, aseguró que Petróleos Mexicanos (Pemex) tiene un crédito abierto con Cuba para venderle petróleo y en 2025 el monto fue de 496 millones de dólares. Sin embargo al ser cuestionada sobre en qué manos para la ayuda humanitaria, Sheinbaum dijo que eso es otra cosa. ¿Pues a dónde irá lo que se envía? Pues dicen que el pueblo no lo recibe y se quedan con todo los políticos y miembros del Gobierno. Y es que la poca transparencia entre el eje La Habana-CDMX-Caracas ha pasado por muchas valijas diplomáticas con origen y destino desconocido.
Abelina López, alcaldesa de Acapulco, aún no encuentra los 898 millones de pesos perdidos desde 2023. Sin embargo alguna parodia la pintan como que los tenía guardados en un ropero en su casa, pero debido a la gran carga de trabajo olvidó que el dinero estaba ahí. ¿Quién se cree esto y la distracción de la diputada de Baja California, Alejandra María Ang que llevaba 800 mil pesos en el coche?
Julián LeBaron va por la gubernatura de Chihuahua en 2027. El activista comenta que “será un asunto totalmente independiente”, ya que “los chihuahuenses podemos hacer por nosotros mismos en unos cuantos años lo que no han hecho los políticos”. ¿Podrá con todo el aparato oficialista y de Adán Augusto López que han venido posicionando a Andrea Chávez en el estado norteño? La morenista, por cierto, no quita el dedo del renglón y acusa a la gobernadora de Chihuahua de gastar el presupuesto de la Junta de Aguas en contratar a Chumel Torres para un mitin político.
