Opinión

Columna itinerante: En nombre del bien

El autor es psicoanalista, traductor y profesor universitario. Instagram: @camilo_e_ramirez

Columna itinerante, Camilo E.Ramírez
Buenas intenciones (Freepik.)

El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones

San Bernardo de Claraval

A lo largo y ancho de la historia el ser humano ha declarado, en nombre del bien, realizar lo peor sobre las personas, instituciones y gobiernos. Por el “bien” se daña, impone, somete, incluso, en un delirio religioso e ideológico, se asesina.

Lo terrible es la posición perversa de quien ejerce violencia en nombre de un supuesto bien. Regularmente esto tiende a presentarse en los campos religiosos, políticos-ideológicos, educativos, en el sector salud y la jurisprudencia.


Precisamente porque esos campos guardan una intima relación con la verdad, el servicio público y el poder, se plantean mejorar algo de la vida de las personas, es que pueden, bajo ciertas condiciones, pervertir su función en aras de un bondadoso objetivo.

El problema con la violencia no es sólo la violencia directa cuerpo a cuerpo, aquella del insulto, sino en aquellas otras formas de violencia estructural, tanto en escala micro como macro, que se presentan por el “bien”: la imposición de una modificación estructural (lógica, ideológica, religiosa o económica) que constriñe las vidas de las personas, las cuales no necesariamente se aprecian como violencia sino como buenas intenciones. Por ello, hay que estar atentos a los efectos de esas supuestas buenas intenciones, a fin de poder identificar la violencia implícita en las mismas y poder hacerles frente.

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