La alerta epidemiológica emitida por la Organización Panamericana de la Salud confirma un nuevo fracaso grave del Estado mexicano. El sarampión avanza con rapidez en América y México encabeza los contagios. En las primeras semanas de 2026 se registraron más de mil casos en el continente, con una proporción alarmante en nuestro país, resultado directo de la negligencia gubernamental. ¡A morena no le importó la prevención!
Durante 2025, México acumuló miles de casos y decenas de muertes por una enfermedad que había sido erradicada durante décadas. El brote actual deriva de una transmisión sostenida que el gobierno permitió avanzar sin control. La falta de acción convirtió una amenaza conocida en una crisis de salud pública.
El sarampión es totalmente prevenible mediante vacunación. Para evitar brotes se requiere una cobertura mínima del 95 por ciento con dos dosis, meta que México dejó de cumplir. La caída en la cobertura se debe al debilitamiento de los programas de inmunización, al desabasto y a la ausencia de campañas permanentes, decisiones bajo responsabilidad directa del gobierno federal.
Los datos oficiales indican que la mayoría de los contagios corresponde a personas no vacunadas o con esquemas incompletos. Esta situación exhibe una falla estructural del sistema público de salud. Cuando el Estado abandona la vacunación, incumple una de sus obligaciones esenciales.
El brote se extendió durante más de un año en entidades como Jalisco, Chihuahua y la Ciudad de México. A pesar de las alertas tempranas, la respuesta fue tardía y limitada. Las campañas se activaron cuando el virus ya circulaba ampliamente y el daño a la población estaba en curso.
Este manejo pone en riesgo el estatus de México como país libre de sarampión, un logro histórico de la salud pública. Miles de contagios y muertes evitables muestran el costo de haber relegado la prevención. La crisis actual es consecuencia directa de esa omisión por parte de morena. Al tiempo…
DETALLES. De acuerdo con Human Rights Watch, en México los derechos humanos y el Estado de derecho atraviesan un deterioro grave con desapariciones masivas, impunidad estructural y un sistema de justicia incapaz de proteger a las víctimas. El régimen morenista minimiza la crisis y debilita contrapesos institucionales, normalizando violaciones a derechos fundamentales. Sin justicia, no hay democracia real.
Mariana Gómez del Campo, Secretaria de Asuntos Internacionales del CEN del PAN y Presidenta de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA).
