Opinión

#PolíticaConfidencial: Scherer deja bien parada a Yazmín Esquivel

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Yazmín Esquivel Mossa, ministra de la SCJN. (Victoria Valtierra Ruvalcaba)

En Coyoacán persisten los señalamientos por presuntas prácticas de extorsión y control político dentro de la alcaldía. Las alertas ciudadanas vuelven a encenderse y el foco apunta al director general jurídico y de gobierno, Roberto Sánchez Lazo, a quien acusan de mantener un control operativo que rebasa lo administrativo y se proyecta al terreno político. Vecinos aseguran que múltiples inconformidades y denuncias terminan concentrándose en las mismas áreas, sin que hasta ahora exista una respuesta institucional de fondo.

El capítulo de vía pública es el que más ruido genera. Tras el nombramiento de Óscar Lorenzo como responsable de la Unidad Departamental de Recuperación de Vía Pública —exchofer de Sánchez Lazo—, testimonios ciudadanos señalan la operación de cuotas por calle y colonia, esquema que explicaría el incremento en los cobros de franeleros y “apartalugares”.

Julio Scherer, en su libro “Ni venganza ni perdón” que no ha dejado de circular, no solo lanza dardos envenenados. También hizo reconocimientos a personajes como Yasmín Esquivel, de quien recuerda “que fue presidenta del Tribunal Administrativo de la Ciudad de México; recorrió todos los puestos de jueza y magistrada para llegar al Tribunal; luego llegó a la Corte e hizo un trabajo espléndido”. Esquivel fue la primera ministra propuesta en el gobierno de Andrés López Obrador en 2019.

El Consejo Universitario de la UNAM este jueves trae en la mesa votar la designación de tres nuevos integrantes de la Junta de Gobierno… y el nombre que ya encendió la mecha es Rosaura Martínez, señalada por ser hija de Rosaura Ruiz, hoy en la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación. Y ahí es donde el runrún se pone sabroso: ¿esto es simple trayectoria académica y punto… o la 4T ya está metiendo la mano en CU por la puerta “institucional”? Porque la Junta de Gobierno no es un club social: es la llave de decisiones pesadas, incluyendo el rumbo de rectoría y el equilibrio interno. La bronca no es el parentesco por sí solo, la bronca es la percepción: cuando aparecen apellidos con peso político, la palabra “autonomía” se vuelve alarma. ¿Puma guinda o paranoia universitaria? Este jueves se sabrá si fue coincidencia… o si en la UNAM ya también se juega la partida nacional.

Luisa Alcalde, dirigente de Morena, devuelve a la actualidad la vieja casona de la Roma de Chihuahua 216. La que fuera casa de campaña y de transición de AMLO ahora la quiere “recuperar” para rebautizarla como Casa de la Transformación: un espacio cultural, de reflexión y “abierto al pueblo”. Pero el chisme real está en lo que significa el movimiento: convertir un símbolo electoral en santuario político. Porque una cosa es abrir un centro cultural y otra es armar un cuartel emocional: un lugar para mantener viva la mística, tomarse la foto, organizar cuadros, y recordar quién puso la bandera primero. Y mientras suena bonito lo de “abierto al pueblo”, la pregunta incómoda queda flotando: ¿cultura de verdad o narrativa con sello 4T?

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