Opinión

#Política Confidencial: Ya que se deje de hacer show con el comercio ambulante en CDMX

Ataque a Alessandra Rojo de la Vega
Ataque a Alessandra Rojo de la Vega (Especial)

Claudia Sheinbaum, presidenta de México y ex jefa de Gobierno de la CDMX, no se quiso subir al ring del zafarrancho de Ribera de San Cosme. La mandataria se hizo la que “no trae pleito” y, en vez de meterse a opinar del jaloneo, aventó la típica: mesas de trabajo, diálogo y no estigmatizar a las familias. O sea: “Bájenle dos rayitas y siéntense a arreglarlo”. Pero ojo, porque aunque “no opinó”, sí dejó recadito con filo: que no se convierta en show y que no anden haciendo “circo” en las calles. Y pues el mensaje cae directo en la cancha de la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega, que trae el tema a todo volumen, con cámara prendida y pleito abierto. (De hecho, desde Morena ya la traen acusada de “show mediático” y “puesta en escena”). Mientras tanto, lo que sí está claro es que el operativo acabó mal: Rojo de la Vega denunció agresiones durante el retiro de comerciantes en la zona de San Cosme/San Rafael, con golpes y lesionados, y la bronca ya escaló a señalamientos políticos entre la alcaldía y figuras de Morena.

Clara Brugada, jefa de Gobierno de la CDMX, ya trae el reloj corriendo. Le quedan apenas cinco meses para amarrar un acuerdo con los comités organizadores de la Marcha del Orgullo, que este año se topa con un obstáculo inédito: el Zócalo no estará disponible. Y no es un detallito. La principal plaza del país estará ocupada por el Fan Fest del Mundial, así que el cierre de una de las movilizaciones más grandes y simbólicas de la capital tendrá que replantearse sí o sí. La pregunta ya anda rebotando entre activistas, organizadores y autoridades: ¿el punto final será el Ángel de la Independencia o el Monumento a la Revolución? Y aquí no se trata solo de logística. Es un tema político. El Gobierno capitalino tendrá que demostrar mano izquierda con una comunidad que históricamente ha defendido la autonomía de su marcha y de su propio significado en el espacio público. En paralelo, se abre otro frente igual de delicado: quién encabezará el espectáculo artístico y si la administración local intentará ponerse al centro de la fiesta o dejar que la comunidad mantenga el control simbólico de su celebración. Porque sí: el cierre no es solo un escenario, es un mensaje. Por ahora, el Zócalo ya tiene nombre propio en el calendario inmediato: Shakira, que se presentará el 1 de marzo, confirmando que la plaza sigue siendo territorio disputado entre cultura, política y espectáculo. Lo que pase en los próximos meses va a marcar no solo el recorrido de la Marcha del Orgullo, sino también el tono de la relación entre el nuevo gobierno capitalino y una de las expresiones sociales más potentes de la ciudad.

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