A veces, cuando escuchamos hablar de relaciones comerciales internacionales o de tratados entre países, sentimos que se trata de asuntos lejanos, solo importantes para economistas o políticos. Sin embargo, lo que sucede entre México y Canadá nos afecta más de lo que imaginamos, incluso en cosas tan cotidianas como el trabajo, el turismo o la cultura que disfrutamos.
Esta semana, la Ciudad de México fue el escenario de un encuentro histórico: nada menos que 370 empresarios y 240 organizaciones de Canadá se dieron cita para una importante misión comercial. ¿El objetivo? Fortalecer los lazos económicos y sociales entre nuestros países, impulsar el empleo y la inversión, y posicionar a Canadá como uno de nuestros socios más cercanos y estratégicos. Lo interesante es que este evento coincidió con la inminente renegociación del Tratado Comercial de México, Estados Unidos y Canadá, lo que añade aún más relevancia al encuentro.
Puede que los números parezcan fríos, pero lo cierto es que desde que se firmó el tratado trilateral en 1994, el comercio entre México y Canadá no ha dejado de crecer: se ha multiplicado por doce. Las empresas canadienses no solo han invertido en fábricas y minas mexicanas, generando numerosos empleos, sino que también han traído consigo nuevas ideas y formas de hacer las cosas. Por otro lado, productos hechos aquí, como vehículos y maquinaria, llegan cada vez más a tierras canadienses, poniendo en alto el talento nacional. Todo esto tiene un efecto directo en el bienestar de las familias mexicanas y canadienses, al fortalecer una relación.
Más allá de las cifras, las personas somos quienes construimos estos lazos. Por ejemplo, en la capital del país, la misión comercial sirvió como puente, en nuestro caso, entre industrias creativas canadienses —especializadas en espectáculos y entretenimiento— y empresarios locales. Imagina lo que significa para los jóvenes mexicanos contar con nuevas oportunidades laborales en áreas culturales o ver llegar a la ciudad eventos internacionales que antes solo existían en películas.
El turismo es otro ejemplo claro y cercano de cómo estas relaciones nos benefician. Canadá se ha convertido en uno de los principales países que visitan México, y la Ciudad de México es uno de sus destinos favoritos. No solo han vuelto los visitantes canadienses tras la pandemia de COVID-19, sino que cada vez más prefieren nuestro país por encima de otros destinos tradicionales. Además, aquí encuentran la hospitalidad y calidez que caracteriza a nuestra ciudad, creando amistades y recuerdos que cruzan fronteras.
Como mexicanos, a veces no nos damos cuenta de la importancia de estos lazos hasta que vemos su impacto reflejado en nuestras calles, trabajos y formas de divertirnos. El hecho de que Canadá, Estados Unidos y México organicen juntos la Copa Mundial FIFA 2026 es una muestra más de cómo la cooperación internacional puede traer alegría, desarrollo y nuevas oportunidades a nuestros países.
Por eso, celebrar y fortalecer la relación con Canadá no es solo tarea de empresarios o políticos, nos involucra a todos. Porque cada conversación, cada empleo generado y cada bienvenida a un visitante es parte de esta gran amistad que, estoy seguro, seguirá dando frutos para todos nosotros en los años venideros.
Radar: Bien la postura de la Presidenta Claudia Sheinbaum de que México acudiera únicamente en calidad de observador a la “Junta de Paz” convocada por el Presidente Trump.

