Opinión

Prosperidad, riqueza y abundancia

EN LA ESQUINCA DE DOS CALLES

Este 5, 6, 7 y 8 de marzo el cosmos brindará abundancia a 6 mujeres del zodiaco.
Abundancia (Imagen de Freepik)

Cuando se habla de prosperidad, de riqueza y de abundancia, muchas veces se tratan como si fueran lo mismo. Se repiten estas palabras en conversaciones, en oraciones, en afirmaciones diarias, sin detenerse a comprender su verdadero significado. Y, sin embargo, cuando usted entiende lo que cada una implica, algo cambia por dentro: se ordena la intención y se activa una conciencia distinta.

Por ejemplo, la prosperidad es el disfrute consciente de todo lo que usted ya tiene y de todo lo que usted ya es capaz de hacer. Es la capacidad de saborear, agradecer su trabajo, valorar sus relaciones, reconocer su salud, su aprendizaje, su experiencia y muchas cosas más.

¡Prosperidad es una actitud y un estado de conciencia! La riqueza, por su parte, puede entenderse como la posibilidad de hacer, tener y obtener lo que se requiere. No se limita al dinero. Es riqueza tener habilidades, contactos, conocimiento, tiempo, creatividad, salud. Es riqueza poder resolver, poder decidir, poder crear.

Una persona rica no es solamente quien acumula bienes, sino quien tiene recursos —internos y externos— para satisfacer sus necesidades y materializar sus propósitos, de tener la libertad de hacer lo que uno quiera cuando lo desee.


Por su parte, la abundancia es todo aquello que abunda. Es la multiplicidad. Es la presencia constante de algo en gran cantidad. Pero aquí es donde conviene detenerse con mayor atención, porque muchas veces se pide “abundancia” sin discernir de qué tipo.

Es MUY importante para la prosperidad, que usted observe si mantiene pensamientos de preocupación, porque en ese caso, puede estar afirmando abundancia de problemas. Si sostiene emociones de enojo o resentimiento, puede estar cultivando abundancia de conflictos.

La abundancia no distingue entre lo positivo y lo negativo: simplemente multiplica aquello que usted sostiene con mayor frecuencia emocional y mental. Por eso es vital comprender la diferencia entre estos términos. Porque no se trata sólo de repetir palabras o hacer rituales, sino de afinar la vibración interna desde la cual usted vive.

En los conocimientos de la geometría sagrada existe un principio profundo que ayuda a entender con mucha precisión esta diferencia: en esta realidad, la medida es profana y la proporción es sagrada.

La medida se refiere a la cantidad; la proporción, al equilibrio y a la armonía. Usted puede tener poco en cantidad, pero si existe proporción —es decir, si hay gratitud, valoración y disfrute, que son claves para la prosperidad— entonces lo que tiene adquiere un carácter sagrado, fértil, multiplicador.

Si usted considera que tiene poco, pero lo aprecia, lo honra y lo disfruta al máximo, está emitiendo una frecuencia armónica, y esa actitud genera expansión, frutos y multiplicación. En cambio, puede suceder lo contrario.

Alguien puede tener gran riqueza material, pero carecer de conciencia para disfrutarla. Puede no amarse incondicionalmente, puede vivir comparándose, puede sentirse vacío. En ese caso, aunque exista riqueza en cantidad, no hay prosperidad. Y la abundancia que se manifiesta puede inclinarse hacia la insatisfacción, la ingratitud o la infelicidad.

Estar en una vibración de prosperidad no es tan complicado como a veces parece, sencillamente requiere comprensión y un sutil pero poderoso movimiento de su conciencia.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

Lo Último