Hablar de una obra musical que lleva más de diez años en cartelera ya es una proeza —y más en estos tiempos—, pero cumplir 17 años es, sin exagerar, una auténtica hazaña. Ese es el caso de Mentiras, el musical.
Con el reciente cambio de tuerca impulsado por Alex Gou y Óscar Carnicero, la obra tomó un nuevo aire. Lo que antes podía sentirse plano o predecible, hoy se percibe dinámico, plástico e ingenioso.
El maravilloso texto de José López Velarde encontró un ritmo distinto, más vibrante, más juguetón. La experiencia es tan entretenida que las más de dos horas de función prácticamente se evaporan.
Y al salir, el lobby se convierte en una extensión del espectáculo: múltiples espacios para fotografías que permiten al público prolongar la experiencia. La semana pasada celebraron estas casi dos décadas de éxito sostenido, y no puedo más que alegrarme. Mentiras ha sido, además, un semillero de talentos. Basta recordar nombres como Belinda o Itatí Cantoral, por mencionar solo algunos.
Querido Alex, gracias por convertir esta historia en un clásico contemporáneo de las tablas. Sin tu visión, difícilmente seguiría vigente. Pero algo que siempre he admirado de ti es esa capacidad de arriesgarte, reinventar y sorprender. Y eso, en el teatro, siempre se agradece.
Hablando de personas que hacen del teatro su motor de vida, quiero contarles que mi querido amigo Juan Torres me invitó al estreno de Sorpresas A-Mén. En un principio tenía otro compromiso, pero recordé algo que nunca olvidaré: Juan siempre ha tenido una generosidad enorme con los medios.
Alguna vez, cuando yo trabajaba en UnoTV, me llamó en diciembre para agradecer y ofrecernos una función para el canal. Recuerdo perfectamente mi sorpresa “No m#m%s”. Ese gesto habla del tipo de profesional y persona que es. Así que ajusté la agenda y ahí estaba yo, sentado en mi butaca.
Nunca tuve la fortuna de ver esta obra con Marga López, pero fue fascinante redescubrir este clásico de Dan Goggin. La puesta en escena es ágil, divertida y entrañable. El reparto, sólido y perfectamente ensamblado: Ricardo Díaz, Enrique Maddox, Eduardo Ibarra y Óscar Acosta.
Mención aparte merece el propio Juan Torres. Su trabajo en escena es extraordinario. Canta, actúa y provoca carcajadas con una naturalidad admirable. Y cuando descubrí que también es el director vocal y de escena, mi sorpresa fue aún mayor. Una muestra más de su compromiso y talento.
No se pierdan esta producción en el Teatro Hidalgo. Vale muchísimo la pena. Los invito, como siempre, a sugerir, comentar y recomendar aquello que les apasiona. Mis redes sociales:
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Nos leemos la próxima semana.
