Ninguna guerra tiene la honestidad de confesar: “yo mato para robar”. Siempre alegan nobles causas: paz, Dios, civilización, progreso, democracia
Eduardo Galeno
Con las guerras ganan quienes venden armas y municiones, el equipo táctico y de telecomunicaciones que se lleva de pies a cabeza, así como todos los recursos, objetos y servicios que los combatientes necesitarán: uniformes, comida, agua, medicinas, transporte, gasolina, bases, cuarteles, etc.
Con las guerras también ganan los políticos y gobiernos que ven peligrar su autoridad; la guerra les permite legitimarse, hacerles creer a los ciudadanos que ellos son los salvadores y protectores de su patria, custodios del orgullo nacionalista. Al adjudicarle a un enemigo externo el mal de todos los males, la causalidad de su desgracia, se autoproclaman los liberadores de los azotes de sus naciones.
Con las guerras ganan los países que explotarán lo incautado por los conflictos, los botines de guerra, gracias a los acuerdos firmados, principalmente el agua, el petróleo y los minerales de aquellas regiones bombardeadas, perdón, liberadas.
Con las guerras ganan los medios de comunicación que explotan las notas aparatosas, el tránsito en sus medios, la monetización de la tragedia y el conflicto; también obtienen su parte las empresas aseguradoras que ofrecen créditos para bienes y servicios en tiempos de guerra que siempre son tiempos de carestía; los intermediarios que comercializan alimentos y medicamentos también elevan sus ganancias.
Con las guerras gana el crimen organizado, debido a los huecos que deja el Estado en algunas regiones, no sólo para la realización de sus actividades delictivas, sino para generar una base social más sólida, ayudando a las personas en lo que necesiten. No hay que olvidar que, así como cuando la autoridad se viene abajo, el poder armado toma el relevo, cuando los Estados fracasan, otros grupos, legales e ilegales, cobran mayor influencia.
Con las guerras ganan los bancos y fondos de inversión, ciertos sectores del mercado global se enriquecen, debido a su participación estratégica fundamental, todo sube de precio, se cotiza mejor, aumenta la plusvalía y rentabilidad.
Y siempre de los siempres, quien más pierde es la sociedad civil.
*El autor es psicoanalista, traductor y profesor universitario. Instagram: @camilo_e_ramirez
