Opinión

Columna Itinerante: La vida no tiene sentido

Todo encuentro es irreversible

Cristina Rioto

La vida no tiene sentido…sino, muchos. La vida, la realidad en la que se sostiene (¿o tambalea?) posee —como lo planteó Jacques Lacan—estructura de ficción. Esto quiere decir que los hilos a través de los cuales se teje son igualmente una invención de imágenes y palabras, las cuales intentan capturar lo imposible desde una cierta interpretación/creación de la vida. Como esto no se consigue del todo, entonces se continúa hablando, buscando, animando cada uno de los ordenes y campos del discurrir humano, desde las artes, las humanidades a las ciencias y tecnologías.

El sentido —como las mejores cosas de la vida— es algo que siempre se escapa; se encuentra, pero como es algo vivo, no está garantizado en su permanencia, es algo que se explora, con los riesgos que implica, con la pobreza-riqueza de la invención de lo nuevo, del porvenir que crea lo aún no realizado ni conocido.


El sentido humano no es algo natural, ni se da automáticamente por nacer o pertenecer a una familia, por ir a la escuela o a la iglesia, por tener un trabajo, sino algo que es el resultado de una exploración y, sobre todo, de una serie de decisiones singulares que se tienen a lo largo de la vida. A menudo, lo más difícil, es asumir la incertidumbre que implica toda acción y exploración, sin transformarla en sufrimiento, enojo y fatalidad, sino en entusiasmo y curiosidad.

“Caminante no hay camino se hace camino al andar” (Antonio Machado) expresa la ética necesaria para el sentido (camino) que aparece precisamente cuando se presenta el movimiento, cuando la vida se deja tocar por la posibilidad del encuentro, de la sorpresa que señala, en cada ocasión, algo nuevo.

*El autor es psicoanalista, traductor y profesor universitario. Instagram: @camilo_e_ramirez

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