Opinión

Cierre de Morones Prieto, la cortina de humo que tapa los escándalos de Karina N y a Next Energy en Monterrey

El cierre y reapertura del carril exprés en Avenida Morones Prieto exhibe algo más que un problema de movilidad: el municipio de Monterrey, encabezado por Adrián de la Garza, enfrenta crecientes cuestionamientos por decisiones internas, el relevo ligado a Karina Barrón y polémicas alrededor de Netx Energy, mientras el caos vial termina funcionando como una conveniente distracción política.

Las filas de autos en Morones Prieto eran interminables.
Las filas de autos en Morones Prieto eran interminables.

En Monterrey cada vez es más difícil distinguir cuándo un problema es técnico… y cuándo es político.

Lo ocurrido en el carril exprés de Avenida Morones Prieto empezó como un incidente derivado del deslave en las obras complementarias de la Línea 4. Pero en cuestión de horas se transformó en algo más: un nuevo episodio del choque entre el Gobierno estatal y el municipio encabezado por Adrián de la Garza.

Primero se reabrieron los carriles para aliviar el tráfico. Después, personal de Tránsito de Monterrey llegó al lugar y volvió a cerrarlos, argumentando que todavía no existe un dictamen técnico definitivo que garantice la seguridad tras el deslave. El resultado fue una escena que ya parece habitual en la política local: autoridades discutiendo en plena avenida mientras miles de automovilistas quedan atrapados en el caos.

La explicación oficial del municipio es simple: seguridad. Nadie quiere arriesgarse a un hundimiento o a un accidente mayor en una de las arterias más transitadas de la ciudad.


Sin embargo, en el ambiente político local hay otra lectura que empieza a ganar fuerza. Y es que el conflicto alrededor de Morones Prieto aparece justo cuando el Ayuntamiento de Monterrey enfrenta varias polémicas que han generado incomodidad en los últimos días.

Por un lado, el ruido político que provocó el relevo de la exdiputada Karina N y la llegada de perfiles que han levantado cuestionamientos e incluso investigaciones federales. Un movimiento que abrió más preguntas que respuestas en el entorno político del municipio.

Por otro lado, las críticas que han surgido en torno a decisiones y relaciones vinculadas con la empresa energética Next Energy, un tema que también ha comenzado a generar incomodidad en la conversación pública local.

En política, cuando los cuestionamientos empiezan a acumularse, siempre resulta útil que otro asunto capture la atención pública. Y pocas cosas lo logran tan rápido como el tráfico en una de las avenidas más importantes de la ciudad.

Así, mientras se discuten dictámenes técnicos y responsabilidades administrativas, el cierre y reapertura de carriles en Morones Prieto termina alimentando el “tira-tira” entre autoridades estatales y municipales.

El problema es que, mientras los políticos administran crisis y disputas, los ciudadanos siguen atrapados en el mismo lugar de siempre: en medio del tráfico… y de la política.

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