Opinión

#PolíticaConfidencial: Morena mueve fichas… y no precisamente por voluntad propia

Luisa María Alcalde y Andy López Beltrán
Luisa María Alcalde y Andy López Beltrán

En los corrillos políticos ya se da por hecho que Luisa María Alcalde y Andrés López Beltrán dejarán la dirigencia del partido en abril, con el visto bueno de Andrés Manuel López Obrador. Dicen que la salida no es casual: llega tras semanas de tensiones internas y el tropiezo de la reforma electoral, que terminó por exhibir fisuras dentro del movimiento. El reacomodo tendría un objetivo claro: allanar el camino para que Claudia Sheinbaum tome el control total del partido, desde la selección de candidaturas hasta la estrategia rumbo al próximo ciclo electoral. En otras palabras, en Morena ya no se trata solo de gobernar… sino de quién mueve los hilos.

Hernán Villarreal, secretario de Movilidad del Gobierno de Nuevo León, fue claro y dijo que no hay retrasos en la construcción de las nuevas líneas del metro en la zona metropolitana de Monterrey. Expuso en una reunión con líderes de opinión avances superiores al 70% en las líneas 4 y 6 de Metrorrey y fue tajante al señalar que las obras se acabarán en tiempo y forma. El detalle —dicen— está en la letra chiquita: para junio buscarían “operar” un 30% del tramo que va del Aeropuerto hacia la zona hotelera hasta la Y Griega… pero sin abrirlo al público. ¿Entonces para qué tanta prisa?.

La versión que corre es que el plan real sería sacar adelante un sistema alterno de transporte con unidades provisionales para mover a turistas durante el Mundial, mientras las líneas siguen sin estar listas.

Layda Sansores, gobernadora de Campeche, soltó una frase que no pasó desapercibida: “Para ser candidato tienes que ser narco o tener muchos padrinos, ya no puede ser cualquiera”. La declaración cayó como bomba en el tablero político. En pasillos y redes ya se preguntan si fue una simple crítica al sistema… o si, como dicen algunos, la traicionó el subconsciente. Porque más allá de la intención, la frase abre una discusión incómoda: ¿qué tan cerrada —o condicionada— está hoy la competencia política? Desde luego, no faltan quienes ya aprovechan para llevar el debate al extremo y hablar de “narcorégimen”. Otros, más cautos, lo ven como un reflejo del desgaste y la desconfianza hacia los procesos internos de los partidos. Lo cierto es que, con una sola frase, Sansores volvió a poner sobre la mesa un tema que muchos prefieren evitar… pero que cada vez suena más fuerte en la conversación pública.

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