Claudia Sheinbaum soltó tremenda bomba y balconeó pero feo a la familia Calzada allá en Querétaro. Agárrense: resulta que esta familia tenía sus concesiones de agua que, según ellos, eran para “uso agrícola”, ¡pero puro cuento! En realidad, estaban desviando toda esa agua para uso en zonas residenciales y, para rematar, armaban el negociazo vendiéndola en pipas. Todo esto, por supuesto, pasándose por el arco del triunfo el pago de derechos. ¡Negocio redondo y de a gratis! Pero espérense, que ahí les va el plot twist y el descaro total: ¿adivinen quién se anduvo oponiendo con uñas y dientes al cambio de la Ley de Aguas? ¡Bingo! Nada más y nada menos que Mario Calzada, el diputado del PRI que, oh sorpresa, es miembro de esa mismísima familia. ¡Pues con razón no quería que le movieran a la ley, si les estaban cerrando la llave de su mina de oro líquido!
Luis Donaldo Colosio Riojas anda deshojando la margarita y trae a las cúpulas políticas sudando frío. ¿El gran dilema que lo tiene sin dormir? Decidir por cuál gubernatura se va a lanzar al ruedo: ¿Sonora o Nuevo León? Pero la verdadera carnita del chisme es la frase matadora que soltó. Con un tono que huele a destino manifiesto y nostalgia pura, tiró la bomba: “Qué bonito sería poder reivindicar el sueño de mi padre y hacerle justicia a mi estado natal”. ¡Pum! O sea, analicemos el pleitazo interno: por un lado, tiene a Nuevo León, la tierra donde ha construido su músculo político, donde ya fue alcalde y donde los regios lo arroparon. Pero por el otro... ¡el llamado de la sangre! Sonora le está coqueteando con la promesa de cerrar un círculo histórico tremendo y sanar esa herida que marcó a todo el país.
