Opinión

Columna Itinerante: Muerte y resurrección

Semana Santa en Cuenca
Cuenca combina tradición religiosa y actividades culturales durante la Semana Santa. Cuenca,Ecuador 31 de marzo de 2026 En la tarde y noche de hoy las imagenes religiosas serán parte de La Procesión de los Pasos, que recorrerá las calles del Centro Histórico , desde las 18:30, como una expresión pública de fe en el marco de la Semana Santa. Este acto religioso, que se realiza por tercer año consecutivo, reúne a parroquias, comunidades religiosas y fieles en un recorrido que partio desde la calle La República hasta la Catedral de la Inmaculada. Foto Boris Romoleroux/API. (BORIS ROMOLEROUX)

“Los humanos, aunque han de morir, no han nacido para eso sino para comenzar”: Hannah Arendt

El misterio de la muerte y resurrección —más allá de una concepción religiosa relacionada con la fe — podemos situarlo desde una perspectiva laica, como el corazón de la vida humana: nacer, renacer, caer, levantarse, morir un poco cada día, para reiniciar a cada momento, son movimientos siempre presentes. Una forma de mantener la vida de la vida fuera de una lógica de esfuerzo y sacrificio hueco y agresivo contra sí mismo y contra los demás, es situar permanentemente al centro de la acción humana un entusiasmo por reiniciar.

En ese sentido, el asunto del origen de la vida humana no está vinculado meramente al pasado, sino al presente, a los momentos donde se elige algo diferente, posibilitando una reapropiación y reformulación de la historia, una reconquista, el surgimiento de lo nuevo, un proyecto nuevo, un camino nuevo…no necesariamente de “cambio” de vía, sino de actitud y posición ante lo desconocido dentro de lo conocido, mantener el misterio de las cosas, la dimensión de lo-no-todo, preservar su enigma.

Los seres humanos no nos conformamos con sólo vivir una vida, sino con renacer a muchas, en un movimiento continuo de repetición y diferencia. Podemos decir que cuando se bloquea dicho movimiento es cuando aparece algo más fuerte que yo. Entonces surge un síntoma, algo que se impone por sí mismo, que no se entiende del todo y que además hace sufrir, ya que reduce la existencia, constriñendo la propia vocación y el deseo que la habita.


Un psicoanálisis permite poder seguir las pistas del contexto singular donde surgió dicha problemática (ese síntoma más fuerte que yo) a fin de poder “leer” sus mensajes y reconocer e integrar su verdad, amplificando así los horizontes de vida, lo que se puede saber de sí mismo, encarar de manera singular, más creativa, responsable y menos dolorosa los acontecimientos de la vida, teniendo a la mano siempre la posibilidad de un origen diferente, es decir, de renacer y reiniciar.

*El autor es psicoanalista, traductor y profesor universitario. Instagram: @camilo_e_ramirez

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