Hace tiempo, al terminar una plática, un joven se me acercó. Preparado. Inteligente. Con ganas. Pero con una frase que lo detenía todo: “¿Y si no soy suficiente?”
No era falta de capacidad, era falta de confianza.
Le pregunté:
“¿Quién te convenció de eso?” No supo responder.
Porque muchas veces no es la realidad la que nos limita… son las ideas que aceptamos sin cuestionar.
Décadas atrás, el psicólogo Robert Rosenthal hizo un experimento que cambió la forma de entender el potencial humano. A un grupo de alumnos —elegidos al azar— se les trató como si fueran más capaces que el resto.
Meses después, destacaron. No porque fueran más inteligentes… Sino porque alguien creyó en ellos… y actuó en consecuencia.
A esto se le conoce como el Efecto Pigmalión.
Y aquí está lo importante: Las personas no solo son lo que son… también son lo que alguien espera de ellas.
En mi experiencia, lo he visto todo:
Personas que se apagan porque nadie espera nada de ellas.
Equipos que se vuelven mediocres porque solo se les exige cumplir.
Talento desperdiciado… no por falta de capacidad, sino por falta de confianza.
Pero también he visto lo contrario.
Cuando alguien cree…
cuando alguien impulsa…
cuando alguien exige con respeto…
las personas cambian. Crecen. Responden.
Como lo explica Rosabeth Moss Kanter, la confianza permite que personas comunes logren resultados extraordinarios.
Pero aquí está la verdad que pocos dicen:
La confianza no hace el trabajo por ti.
La confianza abre la puerta.
La voluntad y el compromiso son los que te hacen cruzarla.
Porque confiar no es aplaudir todo. Es:
• Dar oportunidades
• Exigir resultados
• Corregir con firmeza
• Acompañar con responsabilidad
Y del otro lado, no basta con recibir confianza. Hay que:
• Prepararse
• Cumplir
• Persistir
• Superarse
También existe el otro lado.
Cuando etiquetas… limitas.
Cuando desconfías… reduces.
Cuando asumes incapacidad… la produces.
La desconfianza también forma… pero hacia abajo.
Hoy vivimos en un mundo con información, acceso y oportunidades como nunca antes.
Y aun así, millones de personas no avanzan.
¿Por qué? Porque nadie creyó en ellas… o porque ellas no creyeron en sí mismas. Y más importante aún: Porque no asumieron la responsabilidad de responder.
La pregunta ya no es si tienes talento. La pregunta es: ¿Estás dispuesto a desarrollarlo?
A los líderes:
Dejen de controlar… y empiecen a desarrollar.
Pero también formen gente que quiera responder.
A los padres y maestros:
Crean en ellos… pero enséñenles disciplina.
A los empresarios:
La confianza bien dirigida genera resultados.
La falta de compromiso los destruye.
A la sociedad:
Menos crítica. Más construcción.
Menos expectativa. Más acción.
Aquel joven regresó meses después. Había cambiado. No porque alguien le resolvió la vida. Sino porque alguien creyó en él… y él decidió estar a la altura.
La confianza no es debilidad. Es una decisión estratégica.
Pero sin voluntad… se pierde. Sin compromiso… no sirve.
Cuando se alinean, sucede lo que a Veces Nos quieren decir que No se Puede!
Y logramos que: PERSONAS ORDINARIAS LOGREMOS CAMBIOS Y RESULTADOS EXTRAORDINARIOS!
Y ahí es donde todo cambia. Y Logramos la LIBERTAD Y PROGRESO!
Hacer el bien, haciéndolo bien!
@LuisWertman


