La irrupción de los corridos tumbados y su impacto mediático tuvo su momento importante, sin embargo, no se puede negar que las circunstancias y el boom de las redes y plataformas fueron importantes aliados y al final de cuentas se convirtieron en una de tantas modas pasajeras. A esas modas con fecha de caducidad, han sobrevivido los grandes y Los Huracanes del Norte pertenecen a ese grupo de guerreros que han trabajado para escribir la historia del regional mexicano durante muchas décadas.
Hablar de Los Huracanes del Norte es hablar de historia musical, de acervo cultural y de una trayectoria llena de éxitos. Muchos pensarían que son del norte, pero no, Michoacán vio nacer a la agrupación en 1969 y desde entonces, le han cantado al amor, al desamor y sobre todo, a personajes y sus andanzas en fascinantes corridos; los tradicionales, esos que perdurarán para siempre.
La agrupación, ha sido sin duda, un referente e influencia para varias generaciones que gustan de la música norteña de la vieja escuela, El Fantasma es uno de ellos. Con apenas siete años de carrera, el cantante nacido en Durango, saltó a la fama en Estados Unidos en donde reside hace tiempo, ahí encontró un nicho; el de la gente ávida de escuchar a un hombre de a caballo interpretando música bravía, del campo, de esa tierra que un día tuvieron que dejar.
Ambas historias convergen en el mismo punto, defender la música norteña y así lo harán el próximo 01 de agosto en la Arena Ciudad de México hasta donde llevarán el espectáculo “Rancheando en la Ciudad” , por primera vez, estos exponentes estarán en el mismo escenario ofreciendo un repertorio que irá desde las clásicas de Los Huracanes como: La Suburban Dorada, La Hielera, La Escuadra (En Qué Trabaja El Muchacho), Amarte Es Hermoso y las que han convertido a El Fantasma en una estrella entre las que están: Cabrón y Vago, Palabra de Hombre, El Circo, El Nano, Fuera de Servicio y Soy Buen Amigo, por mencionar algunas.
Más allá de la buena velada que ofrecerán, está la comunión de los fanáticos de ambos artistas de la capital del país y sus alrededores, rancheando en la ciudad, es eso, llevar la música que representa a un país a la urbe más grande del mundo.
La música norteña nunca se ha ido, por el contrario, ha trascendido a través del tiempo y se reinventa con toques frescos sin perder su esencia.
