Ente cosmopolita por natural vocación que cumple cada día, nuestra Ciudad de México quedará inscrita en los anales históricos el próximo 11 de junio.
Y es que ese jueves, distante ya a escasas semanas, nuestra Ciudad Capital será la única sede del mundo que habrá visto en tres ocasiones distintas la inauguración del máximo evento cuatrienal del futbol asociación: la Copa del Mundo de la FIFA. Pero no solo eso: por su importancia, no se puede soslayar que en el mismo espacio deportivo nuestra ciudad recibió, en esa misma cancha -en agosto de 1971- el encuentro inaugural del Campeonato Mundial Femenil, que en ese entonces celebraba su segunda edición.
Con estos antecedentes, el próximo 11 de junio se llevará a cabo el partido inicial del Vigésimo Tercer Campeonato Mundial de futbol de la FIFA, a realizarse en el histórico Estadio Azteca, reputado durante más de seis décadas como un escenario emblemático, que verá el encuentro entre los equipos de México y el representativo de Sudáfrica.
Curiosa repetición: el Mundial de 2010, en Sudáfrica, comenzó también con un partido entre los mismos dos equipos. Hay algo casi simbólico en ello, como si el futbol también tuviera memoria.
Pero más allá de la anécdota, hay algo más profundo que vale la pena decir: este momento no es solo deportivo, es profundamente humano.
En nuestra ciudad comenzará el Mundial de futbol que durará 38 días y que, por primera vez, será compartido por tres países: México, Estados Unidos y Canadá.
La CDMX está haciendo lo suyo, pero no solo para recibir a quienes vendrán al evento.
Con el claro objetivo de integrar a la ciudadanía al clima que generará este encuentro deportivo, se han intervenido para bien, o inaugurado, más de 300 canchas de futbol en todos los rincones de la Ciudad de México, destinadas a que los capitalinos no sean solo espectadores de los partidos, sino que puedan también jugar los propios en su barrio.
Habrá quien esté en las gradas, quien lo vea desde su casa, quien lo siga desde el trabajo o desde el espacio público.
Importantes también son las diversas obras de mejoramiento de la infraestructura urbana que se han concretado.
Los trabajos de remozamiento y actualización urbana en Xochimilco, la Calzada de Tlalpan, la zona hotelera del corredor Reforma, Coyoacán y el Centro Histórico, forman parte de este esfuerzo.
No se pueden dejar de lado las intervenciones en las colonias aledañas al estadio, que será nuevamente el centro de atención mundial.
La infraestructura que hoy se mejora quedará al servicio de la ciudadanía hacia adelante, en muy distintos rumbos de nuestra ciudad.
Así es la Ciudad de México: diversa, emotiva, intensa, latiendo al mismo tiempo.
Muchos crecimos escuchando historias del Estadio Azteca, viéndolo lleno, vibrando, convirtiéndose en ese lugar donde México se encuentra consigo mismo. Ahí se han vivido momentos que no necesitan explicación, porque forman parte de lo que somos.
Porque la Ciudad de México no solo será sede; será protagonista. Lo ha sido antes y lo vuelve a ser ahora porque esta ciudad tiene algo que pocas tienen: historia viva, diversidad auténtica y una capacidad probada de abrirse al mundo sin perder su esencia.
Hoy, bajo el liderazgo de nuestra Jefa de Gobierno, Clara Brugada, esta vocación se fortalece con una visión evidente: hacer de nuestra ciudad un espacio cada vez más incluyente, preparado y a la altura de los grandes retos.
Aquí lo local dialoga con lo global todos los días. Por eso no es casualidad que el mundo vuelva a mirarnos.
Este momento mundialista no es solo una coincidencia, es una confirmación de que somos una ciudad capaz de organizar, de recibir y de convivir, pero también de que somos una ciudad que se transforma, que evoluciona y que entiende que el deporte no solo es espectáculo, sino también encuentro, identidad y comunidad.
Durante 90 minutos desaparecen fronteras, se diluyen diferencias y millones comparten una misma emoción.
Y esa emoción, ese latido colectivo, comenzará aquí.
La historia habrá de referirlo como la primera ocasión en que un corazón urbano reciba por tercera vez la inauguración del deporte más universal del planeta por la FIFA, pero también como un espacio que, décadas atrás, abrió la puerta a la visibilidad del futbol femenil.
Porque esta ciudad no solo recibe al mundo, también muestra la nueva realidad que se transforma.
