Nunca terminamos de construir una casa
Cristina Rioto
“Ese vive en la luna”, se decía, con cierto desprecio, sobre quien solía habitar un espacio y tiempo diferente al común de los mortales uniformados; que, se pensaba, no podía conectarse ni con las tareas ni con el ritmo de la rutina compartida por las mayorías.
Después de todo, y dadas las circunstancias del mundo que nos rodea actualmente, no estaría del todo mal abrir un espacio y tiempo inédito y singular en donde poder, ya no digamos vivir y habitar, sino mínimamente poder respirar.
Ese espacio singular no lo puede construir un arquitecto, no es tangible, sino subjetivo, pero con efectos en el mundo tangible; edificado a base de invención y responsabilidad –como diría Jorge Fobes—una alternativa siempre al alcance de la mano para poder responder de manera propia sobre lo que sucede.
La luna, como objeto astronómico, es hermosa, enigmática, diferente y distante, pero al mismo tiempo, siempre presente, resiste al tiempo.
El Sol y la Luna nos acompañan en nuestra vida desde la cuna a la tumba, al grado que, en el imaginario psicológico de pueblos y personas, los padres, esos de carne y hueso que nos trajeron al mundo, se inscriben en la misma serie inaugurada por dichos astros. Carl Sagan decía que todos somos, de cierta manera, polvo de estrellas, hechos de lo mismo que la sustancia del universo; seres discontinuos que portamos un misterio, personal y colectivo, que coindice en este preciso instante.
¿Será que ahora es preferible voltear a ver a la luna que al planeta donde habitamos? Si, definitivo, algo hay de eso. Sin embargo, el mundo que conocemos —el llamado paradójicamente planeta tierra, que más bien debería de llamarse Océano, como lo plantea Simone Regazzoni—es como es a causa del ser humano. Entonces, manos a la obra, no sólo en la reflexión sobre lo que ha venido sucediendo para desembocar en este estado de cosas, sino en la transformación y mejora compartida y responsable.
¿Será acaso que podemos reproducir aquí, en nuestro planeta, algo de la paz que se aprecia en las imágenes que Artemis II nos transmite de la luna y del espacio que la rodea o ello es, humana y trumposamente, imposible?
*El autor es psicoanalista, traductor y profesor universitario. Instagram: @camilo_e_ramirez
