En septiembre de este año, el Autódromo Hermanos Rodríguez recibirá a 400 líderes de más de 30 países para el Cuarto Congreso Mundial de Turismo Deportivo, organizado por ONU Turismo. Es la primera vez en la historia que este encuentro se realiza fuera de Europa. México compitió con otros países y ganó la sede.
Este no es un hecho aislado. En las últimas semanas, la Ciudad de México fue anfitriona del Mexico City Open, uno de los torneos de tenis del circuito ATP mejor consolidados en América Latina. Los jugadores compitieron en el Club Chapultepec, pero también visitaron la Utopía Libertad en Iztapalapa, convivieron con la comunidad y se llevaron una imagen de ciudad que va mucho más allá del deporte. Este fin de semana, el Longines Global Champions Tour de salto ecuestre llega a Campo Marte, con jinetes de todo el mundo en una disciplina donde México tiene historia olímpica: Humberto Mariles conquistó la primera medalla de oro para el país en los Juegos Olímpicos de 1948.
En el verano llegará el Mundial de Futbol FIFA 2026, el cuarto que organiza la Ciudad. A finales de año regresará la Fórmula 1, que ya tiene en el Gran Premio de México uno de los eventos más vibrantes del circuito, y la NFL volverá al Estadio Banorte. Todo esto en el mismo año.
El turismo deportivo es hoy uno de los ejes de la política turística de la Ciudad de México, y no es retórica. Según estimaciones del World Travel & Tourism Council, los grandes eventos deportivos generan derramas económicas que multiplican varias veces la inversión pública requerida para recibirlos. Pero el impacto más relevante es la imagen que construye en los años siguientes después del evento. Una ciudad que puede organizar un mundial de futbol, una carrera de Fórmula 1 y un congreso internacional de ONU Turismo en el mismo año, envía una señal inequívoca a promotores de eventos, inversores y aerolíneas.
Lo que hace diferente a la Ciudad de México es la diversidad de escenarios: el Autódromo Hermanos Rodríguez, el Estadio Banorte, Campo Marte, el Estadio Olímpico y espacios culturales únicos como Xochimilco y el Centro histórico. Pocos destinos en el mundo pueden ofrecer esa diversidad en un radio de 30 kilómetros.
La designación de la Ciudad como sede del Congreso Mundial de Turismo Deportivo tiene también una lectura institucional. ONU Turismo, el organismo que agrupa a 166 países y más de 500 afiliados, eligió un destino que no solo puede recibir el evento logísticamente, sino que tiene algo que mostrar: una agenda deportiva consistente, una política de atracción de eventos con visión de largo plazo y un ecosistema de turismo que conecta los grandes recintos con el tejido urbano y comunitario.
Hacer este evento en conjunto con la iniciativa privada nos perimete que el turismo deportivo deje huella más allá de los días de competencia: que las MIPYMES turísticas que rodean los recintos fortalezcan su capacidad de atención y se digitalicen, que los visitantes que vienen a un evento descubran otros barrios y otras experiencias, que la inversión en infraestructura que moviliza el deporte sirva también para el turismo cultural, de reuniones o de bienestar.

Radar: Ayer la Jefa de Gobierno presentó el Mundial Verde. El compromiso del Gobierno con la sustentabilidad es claro, lograr un mondial sin residuos, apostar por la economía circular implica un gra esfuerzo institucional y de coordinación con los privados. Enhorabuena.
