Al puerto de Acapulco le llegó la crisis a finales de los años noventa e inicios del presente siglo. Diferentes circunstancias, como la inseguridad, la falta de compromiso institucional, la voracidad empresarial y el hecho de explotar al turista y no al turismo, comenzaron a minar un destino de clase mundial que inició la vocación turística de nuestro país.
Fueron años de decadencia paulatina que cerraron con la llegada del huracán Otis, del cual el puerto aún no logra recuperarse por completo.
Sobreprecios, abusos, falta de infraestructura y una serie de decisiones públicas y privadas fueron minando al destino turístico que en los años 60 y 70 compitió con los grandes del mundo, como Mónaco, Casablanca o la Riviera francesa. “Acapulco es Acapulco”; con esa frase, autoridades y empresarios creyeron que, a pesar de las crisis, este destino turístico no sería reemplazado ni dejaría de estar de moda.
El tiempo pasó y ocurrió exactamente lo contrario
Hoy Acapulco sobrevive en gran medida gracias al turismo inmobiliario de la Ciudad de México. No es casual que hoteles icónicos como El Cano o Romano Palace se estén convirtiendo en torres de departamentos —de renta turística o propiedades vacacionales—.
Solo hay dos cadenas internacionales de hoteles operando: IHG, con un modesto Holiday Inn Express en el rumbo al aeropuerto y,Banyan Tree Cabo Marqués, cuando en el siglo pasado aquí se instaló el primer hotel Marriott fuera de Estados Unidos a nivel mundial. Así, de la opulencia a la pobreza en menos de 50 años.
En materia de turismo internacional y conectividad aérea, Acapulco sigue sumido entre los destinos menos visitados por extranjeros y con un aeropuerto que tiene una escasa conectividad, comparado con lo que ocurría hasta finales de los años 80.
Hoy en día, desde la administración federal se sigue tratando de hablar de un destino que ya no existe como fue, de un “Acapulco recuperado” que no logra recuperarse por completo, de un destino de clase mundial que fue vapuleado por sus propios habitantes, políticos e inversionistas y que hoy vive de las glorias del pasado, con tasas de ocupación bajísimas y con una constante crisis de seguridad que se nota con decenas de retenes en sus calles, en vísperas de la edición 50 del Tianguis Turístico de México.
Hablar de un destino maravilloso evocando al pasado es mentirle al viajero actual, es falsear información a la industria turística y es fomentar esa intención de maquillar lo que continúa en una lenta agonía desde hace varias décadas.
¿Se puede recuperar? Sí, pero para solucionar un problema hay que tener y reconocer un diagnóstico claro, explicar las cosas como son y evitar que se siga tocando un fondo cada vez más profundo mientras los discursos hablan de recuperación.
Hoy arranca el Tianguis Turístico 50 precisamente en Acapulco. Veremos qué ocurre con el máximo foro del sector en el país, donde se originó y donde la crisis no cesa, donde las oportunidades no deben ser tan solo el discurso triunfalista, sino la infraestructura, los estímulos y, sobre todo, la seguridad.
NUEVO PRESIDENTE DE ASETUR
Roberto Monroy, secretario de Turismo de Michoacán, uno de los mejor calificados, llega a la presidencia de la Asociación de Secretarios de Turismo de México (ASETUR). Sin lugar a dudas, los retos son mayúsculos por la coyuntura turística, deportiva y electoral. El camino lo deja sólido el secretario de Turismo de Quintana Roo, Bernardo Cueto, presidente saliente.
LA INCERTIDUMBRE EN SECTUR
Y justo cuando se da el cambio en ASETUR, se habla de la posible salida de Josefina Rodríguez Zamora, secretaria de Turismo federal, quien buscaría la gubernatura de Tlaxcala el año entrante, de acuerdo con filtraciones de la misma dependencia federal. También se señala a Sebastián Ramírez Mendoza —actual director de FONATUR— como sustituto. Estaríamos frente a la llegada de un político para sustituir a una técnica del turismo y, en términos políticos, al intento de una técnica del turismo de meterse de lleno a la política para gobernar un estado.
A ver qué nos responde al respecto la secretaria durante la entrevista que le haremos precisamente en este Tianguis Turístico número 50.
