La Ciudad de México dio esta semana un mensaje claro: el Mundial 2026 no será un evento que se viva sólo en los estadios o en las pantallas de los bares, sino en cada colonia, barrio y avenida. Dos iniciativas recién presentadas buscan que la experiencia sea profundamente comunitaria: los 18 Festivales Futboleros distribuidos por toda la capital y la convocatoria para romper el récord de “La ola más grande del mundo” el próximo 31 de mayo de 2026 en Paseo de la Reforma. Ambas propuestas comparten un mismo espíritu: que la fiebre mundialista sea una celebración colectiva, accesible y con identidad chilanga.
Los Festivales Futboleros serán espacios gratuitos donde las familias podrán disfrutar los partidos del Mundial sin importar en qué zona vivan. Los encuentros de la Selección Mexicana se transmitirán en todos los puntos, y siete de ellos estarán activos los 39 días del torneo con la programación completa. Pero la apuesta va más allá del futbol: cada festival integrará expresiones culturales propias de las alcaldías, desde ferias tradicionales y gastronomía local hasta música, cine, actividades infantiles y retas de barrio. La intención es que estos espacios funcionen como plazas vivas, donde el futbol sea el pretexto para convivir, encontrarse y fortalecer el tejido social. En una ciudad tan grande y diversa, estos festivales democratizan la experiencia mundialista y reconocen que la pasión también se construye desde lo cotidiano.

La segunda iniciativa apela a la memoria colectiva. La ola humana es un símbolo del Mundial México 1986, un gesto espontáneo que dio la vuelta al mundo y que desde entonces forma parte del imaginario futbolero global. Ahora, la Ciudad de México quiere romper el récord mundial llenando Paseo de la Reforma con miles de personas que, al unísono, formen una ola que será registrada y compartida en todo el planeta. La convocatoria, presentada por la Secretaría de Turismo, invita a que cada quien asista vestido como quiera ser recordado: con humor, creatividad, orgullo o tradición. Es una forma de mostrar al mundo la identidad chilanga en su versión más auténtica: diversa, espontánea y profundamente festiva.
La Jefa de Gobierno, Clara Brugada, ha planteado que este Mundial debe vivirse bajo dos principios: juego limpio en la cancha y sociedad justa fuera de ella. Esto implica que la experiencia no se limite al espectáculo deportivo, sino que genere beneficios tangibles para quienes habitan la ciudad. En este espacio hemos dado seguimiento a las obras, inversiones y preparativos que permitirán recibir a millones de visitantes. Pero ahora toca la parte más importante: la participación ciudadana.
Los Festivales Futboleros y la gran ola en Reforma son invitaciones abiertas para apropiarnos del Mundial, para recibir a la afición con hospitalidad y para demostrar que la Ciudad de México sabe celebrar en comunidad. El Mundial 2026 será un evento global, sí, pero su espíritu se construye desde lo local. Y en ese sentido, estas iniciativas recuerdan algo fundamental: la pelota vuelve a casa, NUESTRA casa.
Radar: Se han inaugurado ya casi las 317 canchas que se comprometió el Gobierno de la Ciudad ha reahbilitar o construir de cara al Mundial. Loa alcaldes comprometieron entre todos 200 más esperemos que avancen a la misma velocidad para que las 500 queden listas pronto.
